2017-12-26

El Sistema Solar es geocéntrico, planetocéntrico y heliocéntrico

James Ferguson, basado en Giovanni Cassini y Roger Long, grabado de Andrew Bell, "Astronomy", Enciclopedia Británica (1771).

El sistema solar es, al mismo tiempo, geocéntrico y heliocéntrico, porque la Tierra y el Sol tienen el mismo centro. Pero lo mismo ocurre con los planetas y sus "satélites". El sistema solar tiene un solo centro y todos los planetas y sus "satélites" lo comparten, como sucede con el Sol. 

Los planetas y los satélites conforman una única masa física estratificada en función de sus distintas dimensiones, densidades o niveles vibratorios. De la misma manera que el agua y el aceite se estratifican en un vaso de agua, o que las distintas sustancias que componen la sangre se estratifican en una centrifugadora de laboratorio, de la misma forma, decimos, los distintos planetas y satélites que conforman el Sistema Solar se estratifican en una masa única. 

Todos los planetas y satélites del Sistema Solar están "aquí", de la misma manera que está "aquí" la Tierra que pisamos. Solo que pertenecen a otras dimensiones, a otras densidades, a otros niveles vibratorios, que no podemos percibir claramente la mayoría de nosotros. O dicho de otra manera, nuestros sentidos comunes no los perciben con la nitidez con la que perciben la Tierra. Pero sí aquellos que tienen capacidades de percepción extraordinarias.

En este sentido se puede afirmar que la Tierra es "hueca". Pero no en el sentido de que tenga un espacio vacío en su interior ocupado por aire, sino como un "hueco" ocupado por otros planetas, por así decirlo, más densos, más pesados, de un nivel vibratorio más bajo. Y lo mismo ocurre con otros planetas menos densos, más ligeros, de un nivel vibratorio menor, que, por así decirlo, nos estarían rodeando, aunque la mayoría no lo percibamos. 

Los planetas y los satélites son masas materiales, tal como podemos observarlos en un telescopio. Pero lo que vemos no son estos astros sino sus proyecciones. Lo que nos parecen los astros del Sistema Solar son en realidad sus proyecciones, esto es, la luz del Sol que se refleja en ellos. Pero que recorre un arco de 360° hasta volver al mismo lugar.

Como los planetas y los satélites, el Sol no es una masa compacta, tal como aparece ante nuestros ojos y los registros de los telescopios. En todos los casos lo que vemos son proyecciones. El Sol es solo parte de una estructura de forma toroidal-vorticial, que denominamos el Toroide Solar, que rodea a los demás astros del Sistema Solar. Lo mismo ocurre con el resto de estrellas, que percibimos, por así decirlo, desde el exterior, pero que contienen también un sistema de planetas estratificados en su interior.

El Toroide Solar es un sistema dinámico consistente en un flujo de ondas electromagnéticas. Uno de los polos del toroide conforma un vórtice de energía entrante y el polo opuesto un vórtice de energía saliente. Lo que percibimos como el Sol no es más que el final del vórtice entrante, el final del recorrido, la confluencia de este flujo de ondas electromagnéticas en un haz curvo, helicoidal, que describe la geometría vorticial descrita. A nuestra escala, los rayos del Sol son rectos, pero esta rectitud no es más que una ilusión óptica. En realidad, esta recta es solo un fragmento minúsculo de un haz de energía de geometría helicoidal o vorticial, a su vez inscrita en el Toroide Solar.

Y de la misma manera que percibimos un Sol, en el otro extremo del Toroide Solar, a 180 grados, existe un Antisol. O, como se suele expresar más comúnmente, en las antípodas del Sol Blanco existe un Sol Negro. De la misma manera que el Sol Blanco es solo un haz de energía electromagnética concentrada y entrante, el Sol Negro es este mismo haz saliente. Pero, al contrario de lo que sucede con el Sol Blanco, el Sol Negro escapa a la capacidad perceptiva de la mayoría.

El Toroide Solar y los planetas y satélites que contiene no giran. Los giros son también una ilusión perspectiva. Lo que giran son los haces de energía electromagnética concentrada que percibimos como luz. Pero que, insistimos, no son más que confluencias de energías electromagnéticas vibratorias que envuelven todo el sistema toroidal-vorticial. En rigor, estamos permanentemente rodeados de estos campos electromagnéticos, pero estos se concentran en haces, de tal forma que son percibidos como luz. Que, como decimos, no son rayos rectos sino helicoides que conforman la geometría vorticial-toroidal. Son estos haces, estas confluencias de ondas electromagnéticas, las que crean la ilusión de la traslación, la rotación y otros movimientos aparentes de los planetas y los satélites. Son la dimensión, la frecuencia de vibración, los patrones de confluencia en haces, etc., los que definen los distintos ciclos de traslación, rotación, perigeos y apogeos, etc. aparentes, de cada uno de los astros.

Así sucede también con los planetas y los satélites. Estos no tienen movimientos de traslación ni de rotación, ni entre ellos ni con respecto al Sol. Lo que giran son sus proyecciones, los haces de luz reflejada que, como ocurre con el Toroide Solar, describen geometrías toroidales-vorticiales envolventes. Tenemos la ilusión de que distintos astros tienen distintos tamaños, están a mayor o menor distancia, se trasladan y rotan según determinados ciclos, pero todo esto no es más que una ilusión perspectiva. Estas diferencias se deben a las distintas dimensiones y las diferentes densidades o niveles vibratorios de cada uno de los astros, lo que implica distintas geometrías, confluencias, ciclos, de las ondas que conforman los distintos campos toroidales-vorticiales envolventes, a su vez inscritos en el Toroide Solar que cierra el sistema al exterior. 

En resumen, el sistema es, al mismo tiempo, geocéntrico y heliocéntrico. Pero, en rigor, habría que decir que es planetocéntrico, con el Toroide Solar conformando la periferia del sistema. Aunque, como hemos mostrado, este Toroide Solar también atraviesa el centro del sistema como dos vórtices que se alimentan uno a otro: el Sol Blanco y el Sol Negro.

Pedro Bustamante es autor de "En el nombre del Falo y del Ano y de la Matriz transhumana: El sacrificio de la maternidad y el nacimiento del infrahumano" (2017), "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015).

4 comments:

  1. Felices fiestas, Pedro!
    Dejo un link que puede interesar a los que siguen este blog:

    http://www.antena3.com/programas/espejo-publico/noticias/desaparece-una-de-las-pruebas-claves-para-determinar-como-murio-rocio-la-victima-del-ascensor-del-hospital-de-valme_201712285a44dd200cf26563e289f7c6.html

    Un saludo

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  2. https://www.elconfidencial.com/espana/2017-12-29/diana-quer-desaparecido-sospechoso-detenido_1499362/?utm_campaign=BotoneraWebapp&utm_source=whatsapp&utm_medium=social

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  3. http://www.labolsa.com/foro/mensajes/151454984276783700/

    Novedades caso Diana Quer.

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  4. https://politica.elpais.com/politica/2017/12/31/actualidad/1514704346_242019.html

    La GC ha hallado el cuerpo de Diana.

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