2017-03-12

Santa Brice Taylor (4): el clan Kennedy comparte prostituta sagrada


El clan Illuminati Kennedy.

Continuación de http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2017/03/santa-brice-taylor-3-felaciones.html.

Brice Taylor sirvió también en varias ocasiones como camarera en las fiestas de los Kennedy. Pero en realidad estaba allí para satisfacer sexualmente a los distintos varones de la familia:
"Casi nunca tuve que trabajar de camarera, porque normalmente a alguno de los hombres le cogía un «dolor de cabeza» o tenía que «ir al baño» justo antes, durante o después de la cena. En cambio, muy a menudo estaba en una habitación contigua, vestida con un uniforme de camarera francesa bastante penoso, y satisfaciendo sexualmente a alguno de los hombres de los Kennedy. Nunca se me dieron instrucciones para hacerlo con dos a la vez; por el contrario, ellos cortésmente hacían turnos" (#15).
Insiste en la brutalidad de Ted Kennedy. En este caso vemos un ejemplo muy evidente de la típica personalidad desestructurada que abunda entre las élites, que han sido educados en los extremos del sadismo y el masoquismo, lo que es muy eficaz en el régimen psicopatocrático que padecemos:
"Ted Kennedy era brutal. Era uno de los hombres más violentos y más malos con quien estuve. Le gustaba tener sexo conmigo en cualquier lugar y en todas partes donde podía, pero sobre todo le gusta tener sexo en lugares de clima frío, en habitaciones con una chimenea. Uno de estos lugares tenía una gran chimenea de piedra y él encendió un gran fuego y luego quiso tener sexo toda la noche. Cuando se acercaba al orgasmo me abofeteaba y me golpeaba. Me golpeaba tan fuerte que pensaba que la cabeza me iba a explotar. Luego, con su propio acento propio de los Kennedy, me decía que era una «p--a». Le gustaba atarme los brazos sobre la cabeza en la cabecera de la cama, o, si no había nada para atarme las manos y las muñecas, él me las sujetaba con fuerza. Muchas veces me hizo permanecer atada durante mucho tiempo. También le gustaba esposarme. Practicaba la esclavitud y, si alguna vez yo me acercaba a cualquier placer sexual, empezaba a golpearme y a abofetearme, y una vez empezaba, parece ser que no podía detenerse, e intensificaba rápidamente la violencia extrema. Parecía como que lo necesitara para llegar al orgasmo.

[...] Me llevaron hasta él, en avión, a los estados de Nueva Inglaterra. Al caer la tarde fuimos a caminar juntos al aire libre por un bosque. Hacía realmente frío en el ambiente. Me dijo que me desnudara y me vi obligada a quitarme la ropa, ahí afuera, con el frío. Me ordenó que bailara por el bosque, como si fuera un hada. Luego se puso a reír, como si estuviera borracho o loco. Tenía un rifle y disparó al aire, y eso fue lo que realmente me asustó. Dijo que había disparado el arma sólo para que mis pezones se pusieran tiesos.

Hubo otras veces en que, después de terminar violentamente, satisfaciéndose a sí mismo conmigo, se ponía a llorar. Estaba muy perturbado. Pero el mal que él transmitía no se detenía nunca. Me utilizó a menudo hasta que tuve poco más de veinte años" (#15).

El "impúdico" Bob Hope se dirige al pederasta Presidente John F. Kennedy en una cena de gala en 1961.

Veamos otro detalle interesante para comprender la típica amoralidad de las élites. La moral es algo que las castas en el poder producen para el consumo de las masas, pero que no les afecta a ellas, que están "más allá del bien y del mal":
"Con el tiempo, tuve que tener sexo con todos los hombres de los Kennedy, incluyendo al pequeño John. No era muy mayor cuando me llevaron por primera vez con él. Probablemente alrededor de los doce años. Ellos creen en la formación de sus hombres, a una edad temprana, por mujeres expertas, para que continúen con el poder de los Kennedy, que a su juicio se deriva de las relaciones sexuales. Según ellos tener sexo significaba ser poderoso. [...]

Todos los hermanos Kennedy —JFK, Ted, y Robert― tenían hijos, y había un montón de otras familias de la élite que tenían las mismas creencias sexuales en cuanto a sus hombres. Y Bob me entregó a un montón de ellos; lo montaba para que me tuvieran discretamente en sus fiestas, como «camarera»" (#15).
Bob Kennedy tampoco se privaba de relaciones sexuales con Brice Taylor. También Kelly, la hija de Brice, fue prostituida con los miembros más jóvenes del clan Kennedy. Y en ocasiones lo hacían con ambas a la vez:
"Kelly y yo, a veces, trabajábamos juntas para los Kennedy. A veces, Ted quería tener el «equipo sexual madre-hija» que nuestros controladores programaban en nosotras. Ted siempre nos hacía daño violentamente a las dos. Tenía un hijo a quien le gustaba elegir a Kelly para tener sexo. Él la cogía de la mano, cuando aún era una niña y él era mucho mayor que ella" (#15).

Ted Kennedy con su familia.

Aquí otra perla que nos ofrece mucha información, incluso más de la que la propia Brice Taylor llega a comprender, a pesar de ser la protagonista:
"Incluso llevaban [a estas fiestas de los Kennedy] a los hijos de otra gente que no eran familiares directos, pero que estaban conectados de alguna manera con la familia; quizás a través de un matrimonio lejano o algo así. Me cambiaban, me daban instrucciones y luego me ofrecían a su hijo. Querían que todos estos jóvenes continuaran con la tradición de los Kennedy. Fuesen o no parientes cercanos de la familia, decían que querían prestar siempre su apoyo a la familia Kennedy. Parecía una situación del tipo «uno para todos y todos para uno»" (#15).
De lo que nos está hablando es de prácticas de adopción o de inseminación, a menudo encubierta, de clanes Illuminati en otros clanes de menor nivel. Y como se ve aquí, estos encuentros sexuales juegan un papel importante, como una suerte de iniciación colectiva de los varones, lo que genera una particular cohesión del clan.

Lo que puede parecer paradójico en esto es que encontramos, al mismo tiempo, los comportamientos de la alta sociedad, y las prácticas rituales más primitivas, que se han perdido en las sociedades profanas pero se conservan en los altos linajes del poder-religión. Así, hay que entender estos encuentros sexuales como una suerte de ritual hierogámico, como formas de prostitución sagrada, aunque sea bastante profanizada.

Pero la misma lógica se aplicaría a rituales más sofisticados, de corte pagano-satánico, que se dan en estos mismos linajes, aunque todavía más ocultos al conocimiento público que estas fiestas familiares, que ya son en un alto grado privadas, si no fuese porque el "robot" Taylor fue capaz de desprogramarse y acceder a sus recuerdos compartimentalizados.


LA MAFIA Y HOLLYWOOD SE ENCUENTRAN EN LAS VEGAS


Según Taylor, uno de los epicentros de las actividades mafiosas, y en particular de su conexión con muchas figuras de Hollywood, donde muchos hombres abusaron de ella, fue el MGM (Metro Goldwyn Meyer) Grand Hotel & Casino en Las Vegas (#16).


Bob Hope, John Wayne, Ronald Reagan, Dean Martin y Fank Sinatra. Los trajes elegantes los hacen todavía más patéticos cuando sabemos cómo se comportan algunos de ellos con las esclavas sexuales.


Sammy Davies Jr., brutal abusador de Brice Taylor.

Entre los primeros artistas de Hollywood que abusaron de Brice Taylor, con la intermediación de su propietario y controlador Bob Hop, fue Sammy Davies Jr., que la violó de manera brutal (#5).

En Las Vegas Brice Taylor se encontraba con otro de sus "tíos": el "tío Frankie" (Frank Sinatra):
"A Frank le gustaba utilizar conmigo látigos y cadenas y unas correas de cuero muy aterradoras. Le gustaba tener el orgasmo, mientras yo estaba tumbada boca arriba, con él encima de mí, mientras me apretaba continuamente la correa de cuero alrededor del cuello, hasta casi matarme; en ese momento él llegaba al orgasmo. Tenía a menudo relaciones sexuales con él, y hacía las cosas que él me decía que tenía que hacer".

Bob Hope y Mickey Rooney, en la película "Off Limits" de 1953.
"Todo lo que hacía referencia a Las Vegas siempre era una pesadilla muy dolorosa para mí. Allí fui sometida a mucha violencia por Frank Sinatra, «para mantener callados todos los pequeños secretos», decía. Era brutal conmigo. Me ataba por arriba y por abajo, me ataba las muñecas, me abofeteaba una y otra vez, utilizaba luces brillantes, me violaba y me ataba con una correa de cuero. Las Vegas no era nada divertido. También se filmaba porno allí y me prostituían con altos funcionarios del gobierno y con amigos de Bob. [...] Después amenazaban con hacerles daño [a mis hijos]; o bien, cuando los niños fueron mayores, me ponían delante de los tres, y estuvieron muy cerca de matarme, traumatizándonos a todos, para que no recordáramos. Los años posteriores mi hija pequeña, Kelly, era a menudo prostituida a muchos hombres famosos y pervertidos sexuales, incluyendo pedófilos como George Bush, Mickey Rooney y otros" (#16).

"Mickey Rooney era, entre otras cosas, un pedófilo, y tenía miedo a ser descubierto públicamente con un niño; pero se sentía seguro teniendo un hijo de esclavos [MK Ultra]" (#16).
Después nos dirá que Rooney utilizaba sexualmente a Kelly, la hija de Taylor, que era adiestrada como "conejita" en el Club Playboy, cuando tenía solo 10 años (#21).


François Mitterand con Henry Kissinger en 1974.
"El tío Frank fue el peor y el más duro conmigo, a excepción de Ted Kennedy, François Mitterand y mi propio padre. Frank era muy aterrador y yo informaba sobre él directamente en Las Vegas. Me encontraba con él en escaleras y le escuchaba y le seguía a todas partes. Con él, yo entraba en un trance hipnótico y escuchaba con atención, y entonces él hacía chasquear los dedos para que yo cambiara de personalidad, y entonces hacía todo lo que él ordenaba" (#16).
Como vemos en Las Vegas Frank Sinatra actuaba también como controlador de Taylor, como siempre, utilizándola para los planes de manipulación y chantaje de otros. Puede haber varios controladores, que de alguna manera se transfieren el poder unos a otros, se transmiten las claves, etc. Pero también hay jerarquías. En el caso de Taylor Kissinger y Hope eran los controladores principales. Sinatra y el resto de la red mafiosa regalaban a otros placer y sadismo, como "anticipo", para "engrasar" los negocios. Todo ello en el contexto de exceso de Las Vegas:
"El «tío Frank» me decía con quién tenía que sentarme al lado, en el baccarat, en el black jack o en las mesas de dados. Me decía qué tenía que decir a ciertos hombres, dónde y cómo tener relaciones sexuales con ellos, y me daba la llave de la habitación para llevarlos allí. Aquellos hombres tenían dos horas de puro lujo y sexo, y a veces la cosa acababa enjabonándolos y compensándoles. Sexo, crema batida, salsa de chocolate, cualquier cosa que desearan como un placer añadido. Las correas de cuero, los látigos y las cadenas, que el tío Frank a menudo utilizaba para, casi, estrangularme, les eran suministradas a estos hombres" (#16).

"Frank podía llegar a ser muy duro. Una vez me agarró del pelo y me metió la cabeza dentro de una bañera llena de agua. No podía respirar y me entraron náuseas, me ahogaba y jadeaba. El tío Frank era quien me hacía enfermar en Las Vegas. Casi me mató. Conocía todo tipo de formas de torturar a una persona" (#16).
Sinatra es otro más de los muchos personajes que son admirados por las masas, pero porque no conocen a la verdadera persona que se esconde detrás del personaje.

Y sin embargo hay algo mucho más profundo y más paradójico en todo eso, que pocos se paran a comprender. Y es que, precisamente porque estos personajes esconden una dimensión transgresora, violenta, sádica, lasciva, perversa, están cargados de un particular glamour. De una suerte de magnetismo para las masas, que de alguna manera, inconscientemente, envidian y reconocen este lado oculto, este privilegio del que ellos no disfrutan.

El mecanismo es el mismo que el que se produce en el caso de los seres sagrados, que han obtenido su poder y su prestigio, su divinidad, precisamente por ser transgresores, por ser criminales, aunque después esto haya quedado más o menos enmascarado por la tradición o el mito.


Single de "Thanks for the Memory" (1981) de Frank Sinatra, al que quizás el título del libro de Taylor haga también referencia.

https://www.youtube.com/watch?v=oWcaSLjaKDU
"El tío Frank me lanzaba contra las paredes, y cuando mi cuerpo impactaba con ellas, sentía como si se me hubiera roto. «Body Slam», lo llamaba él, y lo hizo un montón de veces. Casi me mata después de estar con alguien de piel oscura, un líder extranjero vestido con una túnica blanca y con un turbante blanco. Este hombre era brutal también. Frank me afeitó el vello púbico para estar con este hombre. Esto también fue aterrador. Frank le dijo a Bob que quería hacerlo él mismo. Así que me llevó al cuarto de baño del hotel y cogió una de esas grandes máquinas de afeitar eléctricas, me hizo tumbarme en el suelo y abrir las piernas para afeitarme. Me pellizcó e hizo cortes con la navaja, y él no hacía más que reír cuando yo brincaba de dolor. Las lágrimas corrían sin control por mi cara, aunque no se me permitía llorar. Pero, de alguna manera, a veces simplemente no podía evitarlo" (#16).

Otro fragmento se refiere a "San Pedro", que Frank Sinatra utilizaba como sinónimo de asesinato:
"El tío Frank me recordaba que me reuniría con San Pedro si no cooperaba y seguía las normas al pie de la letra. Me hablaba de San Pedro en las puertas del cielo y explicaba por qué yo iría, por qué tendría que matarme, porque yo me había pasado de la raya. Esto era a finales de los años 60 y principios de los 70, antes de que nacieran mis hijos. Una vez nacidos estos hombres seguían amenazándome, pero ahora también en relación con mis hijos, para aterrorizarme" (#16).
Sospechamos que "San Pedro" es un disparador utilizado en control mental de manera genérica y que la canción de Madonna "La Isla Bonita" lo incluye intencionadamente como tal. Recordemos que el vídeoclip de este tema lo protagonizaba también una cristiana, violada simbólicamente en una capilla católica, entre cruces y torres fálicas y punzantes.

http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2016/11/madonna-el-sancta-sanctorum-del-goce-y.html


Frank Sinatra y Elvis Presley en 1960.

Otro de los trabajos de Brice Taylor era animar a Elvis Presley, tener sexo con él, y transmitirle mensajes de lo que querían que dijese ante sus seguidores. Se trataba de frases o de palabras que terminaban formando parte de sus temas y de sus shows, que actuaban a su vez como disparadores de otros programados:
"A menudo mis controladores me daban la llave de su habitación, y me enviaban allí a altas horas de la noche con un mensaje para entregarle, después de tener sexo con "El Rey" [Presley]. Al principio, cuando yo tenía 18, 19 y 20 años, él era más receptivo y teníamos sexo. En general, la mayoría de las veces, yo me colocaba sobre él, y después le susurraba el mensaje al oído. A veces le entregaba los mensajes en forma de letras de sus propias canciones... Se le daban ciertas «líneas», que tenía que incluir en algunas canciones. Creo que podría haber tenido muchas de estas mujeres «en línea», programadas para proporcionarle estas frases. Cuando él dejaba caer los mensajes, entre las canciones, previamente transmitidos, estos arraigaban profundamente en el subconsciente de los espectadores, especialmente en el de aquellos que estaban programadps para reaccionar a ciertas palabras universales, comunes a casi todos los programados de alto nivel. Son palabras sencillas, pero que, cuando se ponen en una determinada secuencia, tienen un gran impacto en las personas que han sido previamente condicionadas para ello con programación" (#16).
Según cree Taylor Elvis también era un MK Ultra:
"Él también era un robot" (#16).

Gene Kelly y Frank Sinatra en el filme "Anchors Aweigh" de 1945.

A Gene Kelly también le proporcionaba servicios sexuales:
"Le quitaba la bata, me arrodillaba y le hacía sexo oral, mientras él se quedaba sentado. Al cabo de un rato le empujaba suavemente hasta la cama, con las instrucciones «tiéndete, para que puedas relajarte totalmente y disfrutar. Estas son mis órdenes para ti». Y cuando se corría en mi boca, me lo tragaba como si fuera un helado, ya que mi programación decía, «bueno hasta la última gota»..." (#16).
Aquí vemos otros tema interesante, que es hasta qué punto la publicidad funciona como control mental.

Nuestro interés es también comprender cómo se articulan el control mental duro y el blando. Y para ello esta cita de Taylor no tiene desperdicio:
"Estaba programada para mantenerme delgada, bronceada y tonta, para comportarme como el estereotipo de la rubia tonta" (#17).
La mayoría de la gente no es consciente de hasta qué punto el comportamiento de las sociedades profanas se ve influenciado por el de estos seres sagrados o semisagrados. Es lo que hoy son, en buena medida, estas estrellas programadas. De ahí que no sea una casualidad que, lo que Taylor nos dice que era su programación hace décadas, se haya extendido hoy a amplios sectores de la sociedad. Y es que la ingeniería social se ejerce, en un alto grado, a través de estas técnicas de programación mental, que operan a distintos niveles.

Por eso nos interesamos por estos temas. No por el morbo de las prácticas transgresoras que están implícitas en la programación. De hecho jugamos con cierta obscenidad al hablar de estos temas. Porque sabemos que el mecanismo consiste precisamente en un cierto pudor bienpensante, de lo políticamente correcto, enmascarador. Esta intencionada falta de pudor puede contribuir a desactivar y mostrar con toda crudeza cómo funciona toda esta maquinaria.

Lo que es importante recalcar es que la programación mental, la de tipo "duro", hace de las víctimas puros esclavos obedientes a los dictados de sus controladores. Los programados reprimen por completo las experiencias de sus álters disociados, llevan una vida aparentemente normal con su frente consciente. Simplemente tienen muchos vacíos en su memoria, a los que no tienen acceso:
"Yo era una completa esclava, bajo un control mental total, sin ninguna posibilidad de elegir conscientemente por mí misma qué hacer o dónde querer ir, ¡o incluso saber quién era en realidad! Yo no era consciente de que estaba siendo utilizada de esta manera. Simplemente pensaba que era una estudiante normal y seguía teniendo la creencia de que llegaría virgen a mi matrimonio" (#17).
Bob Hope también tenía relaciones sexuales con Taylor. Utilizaba con ella herramientas eléctricas de alta tensión, como las que se usan para el ganado, que le introducía en la vagina en ocasiones (#17).
Asistía también con Bob Hope a las fiestas del fundador de Playboy Hugh Hefner. Nos comenta una curiosidad de estas fiestas, que nos recuerda el interés de los satanistas por las cacerías salvajes:
"Hugh Hefner tenía un entretenimiento extraño, exótico, en sus fiestas... mujeres desnudas pintadas como animales... o como animales salvajes domesticados, como leones que eran 'adiestrados' por una conejita playboy. Una vez incluso tenía un hombre vestido de Tarzán azotando a una playgirl vestida de Jane (#17).

Dean Martin y Bob Hope, además de Jerry Lewis, en 1956.

En una fiesta Brice Taylor fue objeto de una singular escena de exhibicionismo sexual, pero que hay que entender también en sentido genérico hollycapitalista. Hope estaba haciéndole un regalo especial a su amigo Dean Martin, al mismo tiempo que al resto de los asistentes:
"Dean Martin estaba en una fiesta, una noche, y estaba borracho. Quería que me sentara en su regazo. Mirando hacia Bob, astutamente, Dean dijo: «Vamos Bob, comparte un poco tu cosa linda y joven».

Miré a Bob, para qué me indicara, y contestó «Está bien», mostrando una amplia sonrisa a su amigo. Tímidamente, me acerqué y me senté en la falda de Dean Martin. Todos los ojos en la habitación miraban ahora a Dean. Él cogió uno de los lazos de mi vestido y lo deshizo, mientras todos le animaban. Miré a Bob, sintiéndome tímida y asustada, pero sonriendo, como dictaba mi programación.

Entonces Dean deshizo el otro lazo, tiró de mi vestido hacia abajo, y me tocó un pecho. Por cada movimiento que hacía, lentamente, miraba a Bob y le pedía permiso: «Bob, ¿puedo quitarle el sujetador?»

«Sí», dijo Bob, con una sonrisa pícara en la cara, mientras todos seguían jaleándolo.

«Bob, ¿me puedo meter un pecho en la boca?» Y como Bob le dio permiso, Dean dejó su bebida y su cigarrillo y se inclinó para chuparme el pecho. Olía mucho a licor. Tenía los ojos inyectados en sangre, y hablaba despacio y arrastrando las palabras. Me daba miedo, porque no sabía si me haría daño. Después preguntó a Bob si podía quitarme el vestido, a lo que Bob respondió: «Sí», mientras el grupo le aclamaba de nuevo.

Después de quitarme el vestido, Dean le preguntó: «Bob, ¿le puedo quitar las bragas?» Bob le dijo que estaba de acuerdo, así que Dean me quitó las bragas y me puso sobre una mesa, y empezó a meterme el dedo. Yo me retorcía y emitía gemidos de placer, como si hubiera sido entrenada para ello. Todas las personas que lo miraban se estaban calentando y comenzaron a tener sexo en grupo" (#17).
Lo más interesante de todo esto es que, en el fondo, estamos ante la vieja mecánica de las sociedades primitivas, de la que nos han hablado los etnólogos. La del intercambio y la compra de mujeres, la de los prestigios y las rivalidades por obtener las mejores piezas. Es como si en el centro de cualquier régimen político, religioso, social y moral, más allá de la superficie, se escondiese siempre un elemento atávico que volviese a aparecer en las situaciones límite, en la crisis, en la fiesta, en la guerra.

Todo el MK Ultra hay que entenderlo en este sentido. De ahí que sea totalmente apropiado referirse a los programados como esclavos, que se compren y se vendan en mercados, que se ofrezcan como regalo o como trofeo entre las élites. Todo el discurso dominante es una farsa, porque niega este elemento atávico, profundo, que sigue estando presente siempre, con independencia de los cambios superficiales que puedan darse en las sociedades profanas.


Bing Crosby, Bob Hope y Dorothy Lamour, en el filme "Road to Bali" de 1952.

En otra ocasión volvemos a ver cómo la esclava sexual es ofrecida como regalo de Navidad, en este caso, a Bing Crosby:
"Una Navidad, Bob me entregó como si fuera un regalo sexual sorpresa a su buen amigo y compañero, Bing Crosby. Bing apenas había terminado la grabación de su programa de Navidad. Bob me había colocado, para que lo esperara, en un armario del camerino de Bing, y yo tenía las instrucciones: «Quédate aquí, como si fueras un maniquí, sin moverte, hasta que Bing abra la puerta». Bob me dispuso en una posición de «quédate quieta como un maniquí», en un modo de instrucción, y me envolvió con una gran cinta roja, con un lazo. Con la excepción del lazo, yo estaba totalmente desnuda. Adjuntó también una tarjeta. Bob me dio instrucciones de «quedarme quieta» hasta que Bing abriera el armario. [...]

Cuando Bing abrió el armario, para cambiarse de ropa, allí estaba yo, totalmente desnuda, ataviada con la cinta roja y la tarjeta de felicitación. Bing se rió y leyó una parte de la tarjeta en voz alta: «una muñeca para ¡¿f----r?!» (#17)".
Bing Crosby llevó a Brice Taylor a su apartamento y disfrutó del regalo de Navidad que Bob Hope la había hecho.


GERALD FORD, SEXO SANGRIENTO CON LA ESCLAVA SEXUAL


Gerald Ford y Henry Kissinger.

Gerald Ford es otro presidente a añadir a la lista de la esclava sexual:
"Tuvimos relaciones sexuales con frecuencia, especialmente durante la época en que Reagan fue Gobernador de California. Le gustaba el sexo violento, me ataba, me esposaba, me daba golpes en las nalgas, bofetadas, y todo tipo de cosas de sadomasoquismo. Disfrutaba con los látigos y los números con cadenas, y le gustaba atarme con gruesas correas de cuero negras. Me abofeteaba con frecuencia. A menudo, después de quedarse sexualmente satisfecho conmigo, la sangre me goteaba piernas abajo. Era tan doloroso que sentía como si no hubiese separación entre el recto y la vagina. El dolor insoportable explotaba en mi cabeza, en los brazos y los dedos. Gerald Ford necesitaba sexo violento para llegar al orgasmo. [...] En todo caso, aunque era violento sexualmente, no era tan brutal como Ted Kennedy" (#18).

El Presidente Gerald Ford y Bob Hope, compañeros de perversiones sexuales.

Taylor nos habla de las estrechas relaciones de Gerald Ford con la mafia, cuando este era Vicepresidente y Richard Nixon Presidente. Y de nuevo vemos la estrecha relación entre poder y objetualización de las personas, especialmente de las mujeres:
"Ford no me trataba como si fuera real. A menudo me hacía daño, y estaba convencido de que yo era una máquina construida para su placer. Es cierto que yo era una esclava, sin derecho a pensar, que no hacía más que obedecer órdenes. Pero todo se registraba en mi interior cuando abusaba de mí y me trataba cruelmente" (#18).
Una de las cosas que más sorprende es que toda esta corrupción, violencia, prostitución, etc., ocurre prácticamente en los mismos lugares y en los mismos momentos, en paralelo, por asi decirlo, con respecto a los eventos públicos. Se trata, literalmente, de un doble juego, separado solo por un tabique, o por el vidrio tintado de una limusina. Esto es lo que lo hace más impactante. Si bien confirma todo lo que venimos sosteniendo sobre el carácter estructuralmente amoral y criminal del gran poder-religión.
"Durante el tiempo que [Gerald Ford] fue vicepresidente, recuerdo haber asistido a una ceremonia de inauguración. Era en una hermosa y blanca plaza, con una amplia zona de césped, y él estaba allí cortando la cinta inaugural. Gerald Ford participó en muchas de estas inauguraciones. Le llevaban a este tipo de apariciones públicas para mejorar su imagen, para presentarlo como un «buen ciudadano». Pero, en mi opinión, no lo era. En todo caso, cortaba la cinta con unas grandes tijeras, y luego la multitud aplaudía y lo vitoreaba, y los periodistas le hacían fotos. Rápidamente se metía en una limusina negra, donde yo le estaba esperando en la parte de atrás, y nos ibamos. Me habían hecho ir allí para entregarle un mensaje del Consejo. Después, tenía que arrodillarme, en la parte trasera de la limusina, desabrocharle los pantalones y hacerle sexo oral. Él tenía siempre cerca una pistola de aturdimiento en su mano izquierda. Justo antes del orgasmo me montaba encima suyo y me movía sobre él hasta que se corría. Después él utilizaba la pistola eléctrica cerca de mi coxis" (#18).

Gerald Ford entrando en su limusina presidencial en 1975.
"A menudo, después de terminar el recorrido [de golf], tenía que hacerle sexo oral a Ford. O él hacía sexo conmigo, normalmente de pie y por detrás. Esto era extremadamente doloroso, debido al grosor de su erección. Después casi no podía caminar y muchas veces sangraba. Pero a él le gustaba más así que sentarse y recibir sexo oral. Siempre era difícil con él. Me la metía garganta abajo, empujando la cabeza hacia su cuerpo, con mucha fuerza. Ford dijo una vez: «Esta es la mejor parte del juego». Cuando terminaba conmigo, a menudo tenía la boca rota y sangrando. A veces lo hacía en la parte trasera de una limusina o en una habitación lateral en el campo de golf" (#18).
Y con Ford volvemos a encontrar el elemento atávico del que hemos hablado, la vinculación entre poder y fertilidad, o extensión del linaje:
"Después de tener a los niños, Ford se burlaba de mí, porque él podía haber sido el padre de mi hijo y me preguntaba: «¿Cómo está el pequeño?» Él fue el responsable de gran parte de la violencia que padecí, por parte de la mafia, a mediados y finales de los años 70. Siempre quería asegurarse de que yo estuviera «contenida», por eso había mandado a sus amigos mafiosos incluso a mi casa, para maltratarnos a mis hijos y a mí" (#18).
Continúa en http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2017/03/santa-brice-taylor-5-la-boda-blanca-y.html.

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015). Colabora en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital, Katehon, La Caja de Pandora y Csijuan.