2017-03-11

Santa Brice Taylor (3): felaciones rituales al Falo-obelisco del Presidente-faraón JFK


El Presidente John F. Kennedy con su esposa Jacky, frente al Obelisco de Washington en 1961. Felación ritual en el Antiguo Egipto. 

El pene felado de John F. Kennedy, por la niña de 10 a 12 años Brice Taylor, se identifica con el Obelisco de Washington, al mismo tiempo que el presidente lo hace con tantos papas, emperadores y faraones que han abusado de prostitutas sagradas frente obeliscos similares. La continuidad del poder-religión es la continuidad del culto al Falo.

Continuación de http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2017/03/santa-brice-taylor-2-walt-disney-y-el.html.

El primero de los presidentes estadounidenses para los que Taylor trabajó como "modelo presidencial" fue John Fitgerald Kennedy. Con el hacía el llamado "tour" al Monumento Lincoln, durante el cual la limusina presidencial giraba alrededor del Obelisco, al mismo tiempo que la boca de la niña-prostituta sagrada giraba alrededor del glande del Presidente, tras los cristales tintados y con los borregomátrix saludando (#6):
"JFK montaba regularmente al «tour» sexual del L.M. [Lincoln Memorial] y mientras yo estaba de rodillas él me daba palmaditas en la espalda y decía: «Tú seguro que ascenderás». O, «Seguro que llegarás a algo cuando seas mayor, chica». Le gustaba el sexo oral a la hora de comer y los agentes del servicio secreto montaban delante con el conductor de la limusina y le regañaban en tono monárquico por, como ellos decían, «romper el ritmo y amenazar la Seguridad Nacional, Señor».
Para calmar a los descontentos agentes del Servicio Secreto, Jack les decía riendo, «Relájense, merezco un almuerzo relajante, eso es todo»" (#5).
Por entonces Brice Taylor tenía entre 10 y 12 años. Esto es solo un ejemplo de lo que ha caracterizado siempre al verdadero poder-religión: transgredir impunemente los códigos morales y legales que rigen para el resto de la sociedad: "A mi me la chupan porque soy poderoso. Tú, sin embargo, tienes que mamar".


Giacomo Lauro, "Circus agonalis", en "Antiquae urbis splendor", Roma, 1610, Houghton Library, Harvard University.

Todo esto está vinculado al simbolismo fálico del Obelisco, que preside todo el diseño de Washington DC, del que nos hemos ocupado en otros artículos. Ya hemos visto que el nacimiento de Taylor fue provocado intencionadamente el 20 de enero, en la misma fecha que se celebran las inauguraciones presidenciales, en la Víspera de Santa Inés. En su momento hemos visto también todas las vinculaciones entre Santa Inés, la mártir cristiana violada y sacrificada por el Imperio Romano, su Iglesia Santa Inés en Agonía en la Piazza Navona, frente al Obelisco, en el lugar en que estaba el Estadio de Domiciano, otro lugar de sacrificios de cristianos. A esto nos referimos al hablar de la continuidad del gobierno del Falo. Los símbolos lo dicen de una manera más evidente que las cortinas de humo de académicos y medios dominantes.

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Gaspar van Wittel, "Vista de la Plaza Navona", 1699. El Obelisco frente a la Iglesia de Santa Inés en Agonía perpetúa la violación simbólica de la mártir cristiana.

Las felaciones de la esclava sexual Brice Taylor al Presidente Kennedy, en torno al Obelisco de Washington, vendrían a ser una actualización de otros tantos abusos sexuales a vírgenes, y en particular a Santa Inés, por faraones egipcios, emperadores romanos, y los linajes que de ellos se derivan, como nos ha mostrado David Icke. Incluso los Kennedy estarían emparentados sanguíneamente con tantos otros felados. Como se ve todo encaja y hay una vinculación muy profunda entre linajes Illuminati, abuso infantil y rituales satánicos.

Los estadounidenses deberían saber a qué dedican sus impuestos y para qué se utilizan las instituciones gubernamentales:
"JFK fue muy valiente. Incluso me colaba en la Casa Blanca a «la hora de comer». A veces había otra esclava sexual conmigo y cuando entrábamos en la habitación él decía: «Sólo estamos promoviendo tu formación para que seas de primera categoría, cuando crezcas». Él me enseñaba: «Al hombre le gusta que una mujer sea sexualmente agresiva. Mi mujer no me satisface. Ella sólo yace de espaldas y espera. Pero a un hombre le gusta una mujer que se haga cargo». Entonces él se tumbaba y esperaba que nosotras dos le estimulásemos, momento en el que se convertía en un animal" (#6).
El Emperador se transforma en animal. Este es otro de los temas que encubren los híbridos de humano y animal de la mitología.


TED KENNEDY, BRUTAL PEDERASTA SODOMIZADOR


De izquierda a derecha, Bob, Ted y John F. Kennedy, para los que abusar de esclavas sexuales es consustancial al ejercicio del poder.

"A JFK también le gustaba el sexo anal, al igual que a su hermano Ted. [...]
JFK nunca me hizo ningún daño físico. No era violento, sólo sexualmente agresivo, pero nunca brutal como su hermano Ted. A JFK le gustaba todo tipo de sexo. Le gustaban las cosas variadas, nada de rutinario. Se aburría fácilmente y siempre preguntaba por cosas nuevas. Tuvimos sexo en muchos lugares. Era osado a la hora de asumir riesgos... cuanto más arriesgado mejor. Incluso hicimos sexo en un baño público en algún lugar en Washington D.C." (#6).
Después Taylor volverá a decir que Ted Kennedy, entonces senador, abusaba de ella de manera muy sádica y torturadora (#12).
"No me llevaron directamente con JFK, sino que me trasladaron a la zona donde operaba el «Recorrido por el Lincoln Memorial» (ruta del sexo oral). Una limusina se detuvo y me metieron en la parte trasera. Una vez en el interior vi que «John FEEE» ya estaba dentro, me dijo «hola» y me empezó a hacer cosquillas. Jugó conmigo y se burló mucho de mí. Entonces me atrajo hacia él y dijo: «Ahora es momento de ponernos serios». Y empezó a besarme, a meterme la mano dentro de la camisa y a tocarme los pechos. Luego me desabrochó el sujetador, me quitó la camisa y empezó a chuparme los pezones. Dijo que realmente lo tenía difícil para ver pechos jóvenes firmes, y me rodeaba los pezones con los dedos. [...] Y así dimos una vuelta por la ciudad, mientras «John-FEEE» se acaloraba, chupándome y lamiéndome por todas partes, y yo le hacía un «avance» del próximo evento a base de sexo oral, dando marcha atrás justo antes de su orgasmo" (#6).
Taylor habla también de encuentros secretos con JFK en moteles:
"Tomando una bocanada de su cigarrillo me dijo que quería hacer un descanso para «disfrutar de la vista», e indicó que yo tenía que quitarme la ropa delante suyo.
Poco a poco, empecé a quitarme la blusa y la falda, después el sujetador y las medias de nylon unidas al liguero de encaje y las bragas. Levaba unas blancas lisas y por alguna razón a él le gustaban, así que Henry [Kissinger] me las ponía con él. Entonces me metí el dedo en la vagina, mientras tenía una pierna apoyada en la cama y con la otra me sostenía. Después me metí los dedos en la boca y fue entonces cuando él se levantó, se acercó y me dijo: «Eres una gran provocadora».
Sonreí seductoramente, él me rodeó con sus brazos y me abrazó durante un largo rato y después, cuando se echó atrás, empecé a desabotonarle la camisa. Estaba un poco rígida, como si estuviera muy almidonada, y luego le acaricié el pecho y el vientre y le hablé de cómo su pecho peludo y su vientre duro me encendían. Me volví a poner los dedos en los labios. Él dijo: «Me gustaría estar allí de donde ellos vienen». Puedo recordar su acento tan bién... Me tendió en la cama después de quitar las sábanas y comenzó a hacerme sexo oral. Le dije cómo me ponía de caliente y empecé a moverme y a mover todo el cuerpo, mientras gemía. Dijo que le estaba mareando, se acercó y comenzó a besarme apasionadamente, fuerte, casi con rudeza. Después me penetró y se satisfizo" (#6).
En paralelo a estos encuentros sexuales con JFK, Taylor era utilizada como mensajera entre distintas personas y grupos del poder en la sombra, entre los que cita a otros miembros del clan Kennedy, a Frank Sinatra, William Randolph Hearst (Jr. o III?), el "Consejo", y otros grupos mafiosos, con Henry Kissinger y Bob Hope como principales intermediarios.


LYNDON B. JOHNSON, PEDERASTIA ESTILO COWBOY TEJANO


Lyndon B. Johnson, con su familia y sombreros tejanos.

Las relaciones sexuales del Presidente Johnson con la esclava sexual Taylor, vestido de cowboy, en su rancho texano, son todo un símbolo para comprender la dimensión rancia, paleta y prepotente, además de criminal, que caracteriza al gran poder.

Él fue el siguiente presidente pederasta, según cuenta Brice Taylor, que tenía 12 o 13 años en estos encuentros. Como en este, que tuvo lugar en un hotel:
"Puso su ropa encima de la mesa y las sillas, y al acercarse a la cama, se sacó el pene por el agujero de los calzoncillos y me estiró la cabeza hacia él. Ordenó «chupa», mientras me tiraba del pelo acercándome hacia él. Se puso de pie, gimiendo de placer y luego se quejó de que tenía que agacharse demasiado, así que me puse de rodillas y terminó. Se complació en mi boca, y le gustaba ver cómo me lo tragaba" (#7).
En otro encuentro en Texas, la esclava sexual Taylor volvió a satisfacer los deseos pervertidos del Presidente Johnson en su cadillac:
"Llevaba puesto su disfraz de vaquero y dijo que «Lady B» estaba fuera en alguna convención china. Bebía cerveza en el coche cuando fuimos a hacer un «paseo de placer», como él decía. Me senté a su lado y le hice una «magnífica» (super-duper), que era una gratificación completa de sexo oral. Me dijo: «Ten cuidado, no quiero que llegue nada al asiento» (#7).
Esta imagen tan cómica, y al mismo tiempo tan trágica, de un presidente estadounidense vestido de cowboy, montado en su cadillac, en su rancho tejano, engañando a su mujer con una niña indefensa de 12 o 13 años, es un buen ejemplo para comprender lo que son los poderosos. Para comprender que el poder-religión ha sido siempre y sigue siendo hoy el del Falo, el de la transgresión, el de la hipocresía, el de la mentira, el de "a mí me la maman; tú a mamar".
"Lyndon pensaba que los vaqueros eran el mejor y más poderoso tipo de hombres. Me llevaron a Texas para ser utilizada sexualmente por el «Prez» en una cabaña o rancho en medio de la nada. Tenía vallas y caballos y una casa del tipo cabaña de madera, pero casi no había árboles ni vegetación, como en California. [...] Sobre una mesa había una foto de Lady B, que había sido tomada en el rancho. Teníamos sexo allí de vez en cuando, ya que, según explicó, era un lugar donde podía ir y no ser visto ni molestado por nadie. [...] Me llevaba bailando hasta su habitación, en la cama que compartía con su mujer. Decía: «Al dormir aquí contigo, cuando me estoy follando a la señorita, puedes apostar que estaré pensando en ti»" (#7).
En otro encuentro con el pederasta Johnson dice Taylor:
"... me dijo que me doblara sobre la cama sólo con las ligas y me apretó con el pene sobre el culo y luego me lo metió en la vagina, pero tenía que hacerle sexo oral de vez en cuando, «para limpiarlo», decía. Era asqueroso y vil, incluso bajo el control mental. Después tuvimos relaciones sexuales y le gustaba cuando hacía ruido" (#7).
También se encontraron en la Casa Blanca, y allí Lyndon Johnson le habló a Taylor de una tal Agnes de la que siempre había estado enamorado. Curiosamente este nombre es el mismo que la St. Agnes (Santa Inés) martirizada, en torno a la que gira el simbolismo satánico de las inauguraciones presidenciales. Sospechamos que esta "Agnes" de la que hablaba Johnson era otra virgen, en el sentido pagano del término, otra programada por el verdadero poder en la sombra para manipularlo.


El Presidente Lyndon B. Johnson con Bob Hope, entre otros, en la Casa Blanca, en 1966. Se puede observar la complicidad entre los que la "meten" en el mismo "agujero" infantil.

El sádico Johnson también le quemaba con cigarrillos en la vagina:
"Ponía a prueba mis habilidades programadas. Una vez me quemó con un cigarrillo, dijo que lo hacía porque le habían sugerido que probara, a ver qué pasaba. Parecía bastante sorprendido cuando me quité la ropa, me senté, me puse en posición y le dije que se pusiera delante y que lo hiciera, que no me quemaría. Así que él presionó su cigarro en mi vagina, y no me quemó. Ni siquiera sentí dolor: «Ni siquiera me ha hecho daño», es lo que le dije. Esto lo encendió y dijo: «Jovencita, me has hecho venir una gran erección»" (#7).
Esto, que parece una simple anécdota morbosa, es en realidad un detalle clave para comprender todo lo que está en juego aquí. Estos esclavos MK Ultra, y especialmente las esclavas, están progamados para soportar el dolor. Porque una de las características centrales de los poderosos es el sadismo. El privilegio de ejercer su sadismo impunemente es el premio que se paga a los psicópatas y satanistas que nos gobiernan al más alto nivel, a cambio de vender su alma al diablo, traicionar a sus ciudadanos, obedecer ciégamente las agendas genocidas. Todo esto remite a la mecánica hierogámico-sacrificial, en la que el poderoso tiende a indentificarse con el verdugo, que necesita víctimas para reafirmarse en su papel. 

Otro elemento importante aquí es el hecho de que la "modelo presidencial" sea una niña y tener sexo con ella sea una suerte de privilegio al que solo pueden acceder ciertos elegidos. Es el privilegio de consumir las primicias, de transgredir impunemente las prohibiciones que rigen para el resto de los mortales. Si nos estamos deteniendo en todos estos detalles, no es porque seamos morbosos, sino porque esta dimensión morbosa es un elemento central en el poder-religión. Esto es algo que los pensadores dominantes raramente dirán porque están ahí para no hacerlo.  Uno de los ámbitos donde más tabúes hay es en las academias, porque están enteramente prostituidas al poder. Son escasísimos los intelectuales independientes y comprometidos, quizás 1 de cada 100 o 1000.

Taylor nos muestra lo importante que es el hecho de que sea una niña:
"Cuando nos quedábamos solos yo estaba programada para decir: «Hey Prez [Johnson], ¿tienes una gran erección para mi pequeño coñito hoy?» Él se excitaba y empezaba a besarme y a lamerme. Qué asco, era brutal. Pero eran los zapatos «saddle» los que realmente le ponían una y otra vez. Le gustaba que me vistiera con ropa de tipo escolar y así lo hacía" (#7).


A Lyndon B. Johson le daba morbo que la niña Brice Tylor se pusiese los "saddle" de colegiala.

Los zapatos «saddle» se suelen identificar con colegialas y con grupos de animadoras deportivas, por lo que tienen un particular morbo para los pederastas, como suponemos pasaba con el Presidente Johnson.

Como JFK, Lyndon B. Johnson difrutaba a menudo de mamadas en sus limusina, que pagan los contribuyentes norteamericanos:
"Había limusinas blancas con Johnson. Le gustaba el sexo oral cuando íbamos detrás. Hizo montar a los agentes del Servicio Secreto con el conductor, en lugar de en la parte posterior con él, y les cerró la ventana tintada que hay entre medias. Dijo que no quería ser molestado, porque él y la «joven dama tendrían una charla agradable y tranquila», cuando en realidad era un encuentro sexual. [...] Podía procurarse hasta tres encuentros de sexo oral al día sin ningún problema" (#7).
Y en paralelo a todos estos encuentros sexuales Taylor transmitía mensajes secretos entre el Presidente y el verdadero poder en la sombra. Esto es lo esencial: cómo se vincula lo uno con lo otro. El NOM se implanta a golpe de mamada, de sodomización, de violación, de prostitución de lujo, de ritual satánico, de bandera falsa, etc.

Taylor nos habla de cómo la programaban en un hospital en Bethesda (Maryland). Allí la programaban con electrodos, le ponían auriculares con distintos sonidos en cada oído, subían el volumen hasta que se hacía doloroso, etc. También la electrocutaban en la vagina y la colocaban implantes para controlarla a distancia. En ocasiones lo hacían al mismo tiempo con varias esclavas. Otra vez nos habla de la programación visual, que creemos que produce la típica bizquera MK Ultra:
"A veces, mientras estaba tumbada en la camilla, hacían brillar luces delante de mis ojos, y los mantenían abiertos con una cinta, así que no podía evitar las luces. Me cegaban con un color durante mucho tiempo, como el blanco, y luego añadían otro color como el rojo o el verde. Era doloroso, así que me escapaba como si hubiera sido entrenada desde mi nacimiento para hacerlo, en una disociación mental, así no podía sentir el dolor" (#8).
Esta cita recuerda a "La Naranja Mecánica". Como vemos, el principio de la programación es similar, sea de un tipo más tradicional o sofisticado: producir dolor hasta tal grado que la personalidad se disocie para soportarlo. La vanguardia de la ciencia, la tecnología y la medicina, siempre han consistido en esto, porque no son más que sustituciones y profanizaciones de un ritual sacrificial, en el que el sacrificio de las minorías produce beneficios a las mayorías y sobre todo a las élites.

Otro alto político, Alan Cranston, abusó de Taylor cuando tenía 16 años, junto a Bob Hope. Entendemos que entonces era State Controler (Consejero de Finanzas) de California (#9).

Mientras tanto Kissinger seguía programándola, utilizando distintos disparadores de la cultura popular, vinculados al ritual traumático. Le decía:
"«Cada vez que escuches la canción "El líder del grupo" (Leader of the Pack) en la radio, sólo pensarás en motoristas, o si no permanecerás en la oscuridad». La palabra «oscuridad» estaba, en mi sistema, internamente vinculada con todo tipo de rituales de horrores y terrores, hundiendo así aquella información que estaba vinculada subliminal y profundamente con ella en lo más recóndito de mi mente subconsciente. Yo no podía recuperarla conscientemente, pero, aún así, gobernaba mis acciones."
Exactamente igual funciona el mecanismo a nivel social. Lo que la cultura reprime es lo más poderoso y lo que sigue gobernándola inconscientemente. Por eso el satanismo, a pesar de ser relativamente monoritario, es la fuerza y el motor de la cultura. A pesar de hacerlo desde los ámbitos más recónditos del poder-religión, desde hace milenios. 
"De esta manera el ritual de torturas que había sufrido cuando era una niña pequeña y como una joven adulta en la iglesia, estaban vinculados a estos otros recuerdos. Ataron el trauma ritual con estos recuerdos diciendo: «Si comienzas a recordar esto o aquello, recordarás inmediatamente el ritual», y entraban en detalles, recordándome las torturas que habían ocurrido en aquellos rituales. Utilizaban la tortura ritual activándola y desactivándola en momentos estratégicos, necesarios para comparecer delante de un antiguo grupo de personalidades, o para crear uno nuevo. Un ritual traumático podía efectivamente crear todo un nuevo grupo de personalidades alternativas, ya que eran una extensión del trauma como tal. Henry hablaba a menudo a sus colegas sobre este tema, informándoles sobre cuándo y dónde utilizar el trauma. Henry asesoraba a otros hombres que necesitaban orientación sobre la manera de crear y mantener a un robot o a un grupo de ellos, como en el caso de Bob Hope" (#9).
Como vemos, Henry Kissinger era un experto en programación mental y su vinculación al abuso ritual satánico. El enorme poder de este hombre y sus vinculaciones con las élites ponen de manifiesto hasta qué punto estos temas son estructurales en las tramas del poder-religión. De ahí que se hable y se conozcan tan poco en las academias y los medios cómplices de dicho poder-religión. Se habla poco de todo esto precisamente porque aquí están las claves para conocer cómo funciona el mundo. Y esto no le interesa al poder-religión.

Pero además de ser una controlada mental, el acceso de Brice Taylor a información privilegiada le ha permitido saber que este control mental también es clave para el control progresivo del conjunto de la población:
"Incluso a finales de los años 60 ya tenían estaciones de seguimiento en la Luna, que eran altamente sofisticadas, y se utilizaban para medir muchas cosas. De alguna manera, eran capaces incluso de supervisar los «sentimientos» de una población. Supervisan la Tierra desde la Luna mucho más de lo que supervisan otros planetas. Este sistema de monitoreo se estableció para controlar a la sociedad, para controlar sus emociones y los patrones de pensamiento. Racionalizan estas acciones, explicando que de esta manera se podría crear una sociedad sin delincuencia ni violencia, pero esto sería porque la gente no sería capaz de pensar por sí misma. Sus planes están pensados para una sociedad de robots mentalmente controlados. Los vi realizar estudios con hámsters y ratas en los que los controlaban totalmente con estos medios. Ahora lo pueden hacer con seres humanos, y crear una situación en la que el mundo quiera la paz, el caos, la violencia, lo que ellos quieran, y después pueden llegar con su guerra de frecuencias invisibles y la fuerza policial públicamente visible y hacerse con el control. De esta manera la gente podría perder toda la libertad que alguna vez hubiera tenido. Ya está sucediendo. Sin saberlo, la gente está perdiendo la libertad sobre sus propios pensamientos y emociones, y será controlada por tecnologías que ni siquiera son capaces de imaginar, y mucho menos pensar que esto sea posible. Es un esquema enfermo, retorcido y siniestro de control mental global" (#9).
Mientras, la programación seguía en bases militares, en las que la metían en grandes máquinas y la sometían a todo tipo de experimentos, le conectaban cables y electrodos en la cabeza, le hacían escuchar ruídos de todo tipo, la deslumbraban con luces.

Además de a los políticos, Taylor tenía que hacer servicios sexuales y entregar mensajes del "Consejo" a numerosos empresarios del área de California (#9).

Todo esto confirma todo lo que venimos diciendo, que las "libras de carne" siguen siendo el ingrediente fundamental de los pactos e intercambios al máximo nivel. La mercancía humana es la mercancía fundamental y su consumo es el que carga de valor toda la cadena mercantil.

Esto no nos lo contó el judío satanista Karl Marx, porque su trabajo para las élites consistía precisamente en excluir lo más importante para la comprensión del sistema. Dijo que la fuente del valor es el trabajo. Pero esto no es verdad. La fuente del valor es la "libra de carne" de Shylock. El Gran Maestre del Priorato de Sión, Francis Bacon-William Shakespeare, sabía más de economía que el masón Marx.

Rockefeller (entendemos que se refiere a Nelson) era, según Taylor, su "patrocinador corporativo". Pero lo interesante en este caso es que encontramos la misma lógica de la confusión de roles de la que ya hemos hablado. Cuando Henry se lo presenta Rockefeller dice:
"Para mí, financiar tu educación significa que ahora formas parte de mi familia y cualquier jovencita tan brillante como tú tendría que llamarme Tío Rocky."
Y Taylor comenta:
"Ahora sabía que él era parte de mi familia de verdad, de aquella de la que el tío Charlie (Charles Lilley Horn) me había hablado" (#9).
Pero además de la confusión de roles, es posible que en este caso haya algún parentesco real de Brice Taylor con el linaje Rockefeller. Sabemos que es una práctica habitual que muchos programados mentales se seleccionen de linajes Illuminati, que son más susceptibles de dicha programación, que acumulan una suerte de memoria sanguínea de abuso ritual. Y que conforman una suerte de clan satánico que se va infiltrando progresivamente en las sociedades profanas.


SESIONES PRIVADAS DE ESPECTÁCULO PEDÓFILO PARA RONALD REAGAN


Otro presidente voyerista, pervertido y pederasta: Ronald Reagan.

Empezó a satisfacer a Ronald Reagan cuando este era Gobernador de California. Taylor era programada en un pequeño teatro que formaba parte del Motion Picture Country Hospital (MPCH), al que acudía Reagan y en el que Taylor bailaba y le ofrecía sesiones privadas de striptease. Taylor tenía entonces 17 años. Y Reagan estaba siendo seducido por el poder real en la sombra para vender su alma al diablo.

En efecto, Reagan era ya un candidato del poder en la sombra a convertirse en presidente. Lo que nos sugiere cómo todo esta mecánica de participación en actividades transgresoras, criminales, forma parte de la iniciación necesaria para acceder a los escalafones más altos del poder. No es que algunos de los altos políticos sean corruptos, sino que solo los corruptos acceden a los puestos más altos. Porque de esta manera están comprometidos y se sienten en deuda con aquellos que les propocionan la mercancía humana para sus perversiones. Para que no comprendamos esto escenifican cada dos por tres casos aparentemente aislados de corrupción en los medios de desinformación.

Después del striptease, desnuda, Taylor se acercaba al farsante Reagan a recitarle los mensajes del Consejo, y el respondía:
"Yo estoy vendido... dile a Bob que estoy vendido" (#10).
Reagan no podía haberlo expresando de una manera más literal. Cuanto más nos acercamos a la cumbre del poder-religión, más se trata de venderse y de vender el alma al diablo. Pero esta expresión es demasiado suave, porque lo que está en el trasfondo de este comercio es el goce y la violencia humanas, el sadismo y la lascivia, la carne y la sangre humanas. El satanismo.


Los pederastas Bob Hope y Ronald Reagan, junto a su esposa Nancy.

Otras veces los encuentros sexuales con Reagan eran en una pequeña cabaña de limpieza del Motion Picture Country Hospital.

Taylor nos habla además de cómo los programas de control mental se ensayaban también con internos de la prisión de Vacaville (California), así como en el sistema penitenciario de Otawa (Canadá) (#11).


Brice Taylor, con 16 años.

Nos ofrece también una perla para comprender el trasfondo satánico del poder-religión. Hay que confiar en lo que dice Taylor porque, como comenta Luis Carlos Campos, nadie expondría estos datos tan comprometedores si no fuese porque son ciertos y pueden demostrarlos.  Porque los comprometen y amenazan seriamente sus vidas.

Y hay que creer también que sus recuerdos son bastante exactos, porque precisamente su cerebro fue programado para tener memoria fotográfica:
"Cuando hacían demostraciones conmigo, a partir de 1976, Reagan contaba a la audiencia: «Ahora ésta ha tenido una criatura y se podría pensar que, como esclava sexual, esto la dejaría fuera de servicio. Pero no es cierto. Lo que pasa es que se vuelven tan maternales ayudando a hacer crecer el gobierno como ayudando a crecer a sus hijos, y como estoy seguro de que todos ustedes bien saben, nada quita más de quicio a una madre que alguien se meta con sus crías. Y eso, señores, es precisamente lo que hacemos. En la misma medida en que esta madre ama a su hijo lo protegerá. Todo lo que tenemos que hacer es alterar un poco su percepción, meterle miedo con la amenaza de que su hijo será lastimado, y acabas de tocar ligeramente la más alta fuente de dedicación y de intensa emoción, que se puede regular para adaptarse a la ocasión»" (#11).
Como veremos, Reagan se está refiriendo a la "programación cruzada", que realizan con madres e hijos o hijas. Pero en general con cualquier grupo de dos o más esclavos que tenga lazos íntimos. Aquí vemos hasta qué punto toda está mecánica es perversa.

Pero a un nivel más profundo se podría decir que la maternidad es la gran fuente de energía de la que la cultura se está permanentemente alimentanto. El satanismo es solo el caso límite. De ahí que sus víctimas privilegiadas sean las vírgenes y sus hijos, o en otras palabras, la maternidad. Reagan pone de manifiesto aquí hasta qué punto ha comprendido este tema esencial. Mucho mejor que todos los manipulados que hoy se tragan el cuento del género, del feminismo o la liberación de la mujer.

Taylor nos habla también de la utilización de la Nueva Era como una forma de control de masas, de cómo muchos de los esclavos programados se ocupaban de todo tipo de temas, tales como ángeles, maestros ascendidos, religiosidad oriental, energía, física cuántica, OVNIs, extraterrestres, canalizaciones, etc. Henry Kissinger también jugaba un papel importante en esta agenda, nos dice la ex-MK Ultra (#11).


RICHARD NIXON, OTRO PRESIDENTE FORNICADOR DE ESCLAVAS SEXUALES


El Presidente Nixon, pasivo sexualmente con Brice Taylor.

El siguiente presidente estadounidense que abusó de Taylor fue Richard Nixon, entre 1969 y 1974, según dice, esto es, entre sus 18 y sus 23 años. A veces, en presencia de Henry Kissinger. Aunque este último no la utilizó sexualmente (#12).

En esa época asistía, como otras muchas esclavas sexuales, a convenciones del Partido Republicano, en las que numerosos políticos abusaban de ellas en limusinas o en habitaciones reservadas.

Según Taylor Nixon era pasivo sexualmente, como Reagan, y nunca se quedaba con él en la cama después de tener relaciones. Nos habla de las vinculaciones entre Nixon, el mafioso Bebe Rebozo y el Consejo, y sus reuniones de negocios y placer en Miami y Key Biscayne.

Nos habla también de cómo la Organización Mundial de la Salud era una tapadera para el tráfico de drogas, la prostitución infantil, experimentos atroces con seres humanos, tráfico de bebés, etc (#12). Como hoy con sus pandemias de laboratorio. Controlada por las farmacéuticas, los bancos de inversión y los gobiernos atlantistas.

Taylor nos ofrece otra perla, con respecto a la mentalidad de Henry Kissinger, para comprender la vinculación entre sexo y poder:
"Henry secretamente sabía que los mensajes transmitidos a personas específicas, en materia sexual y «entre bastidores», significaban más para la gente, porque entonces psicológicamente interpretaban y clasificaban las experiencias personales, como el sexo, con sus recuerdos de experiencias personales o familiares. Así, el mensaje llegaba a ser almacenado como si fuese más valioso, ya que no era estrictamente de negocios. Henry decía que sus mensajes combinados con sexo se guardaban en una parte diferente del cerebro, con las experiencias personales siendo almacenadas con más importancia emocional, por lo que tendrían más peso o influencia" (#12).
En este sentido, Taylor era entrenada por Kissinger para utilizar técnicas muy sofisticadas de seducción y manipulación de los distintos implicados, con mensajes muy concretos comunicados en momentos propicios:
"Después del sexo los hombres parecían escuchar con atención las palabras que yo les decía, y se me abrían y me daban la información que yo tenía instrucciones de obtener. Henry explicaba a los hombres trajeados que yo podía decir cosas después del sexo que «les influían profundamente».
Fue en la Casa Blanca donde hice mi mejor trabajo, y donde conocí a las personas a las que debía influir, o como ellos lo llamaban... "la semilla". Con el tiempo supe que la siembra significaba lanzar una idea que iniciaría un pensamiento individual en una determinada dirección, que apoyaría la posición de mi controlador" (#12).
Taylor insiste en el elevado conocimiento de la programación mental que tenía Kissinger:
"Desde mi punto de vista, nadie en la oficina del Gobierno sabía tanto sobre el control mental como Henry Kissinger" (#12).
Según nos dice, los papeles de Henry Kissinger y Bob Hope eran muy complementarios. El primero se ocupaba de conectar el gobierno en la sombra con su frente público, con el Gobierno formal y sus homólogos internacionales. El segundo era el intermediario del poder real con otro sector fundamental del poder hollycapitalista, como es el mundo del espectáculo.

Taylor tenía que asistir con frecuencia a las fiestas que Hope daba, a las que iban muchos famosos de Hollywood, y en las que, no solo las drogas y el sexo abundaban, sino también la pederastia:
"A veces, [en las fiestas] había niños. Después de ser madre, en ocasiones incluso mi hija Kelly acudía para ser utilizada. A los niños los tenían reservados en un cuarto trasero, para los hombres con preferencias sexuales 'alternativas'. Desde una edad muy temprana mi hija estaba bien entrenada sexualmente, al igual que los otros niños" (#13).
Y una curiosa afinidad con las logias, para que nos hagamos una idea de qué se hace, entre otras cosas, en estas:
"En muchas de las fiestas de Bob no había reglas, ni restricciones, ni límites. El sexo estaba permitido en cualquier momento y en cualquier lugar. Para participar sólo se exigía un juramento de secreto. Y muchos participaban" (#13).
A estas fiestas iban todo tipo de personalidades: senadores, congresistas, gobernadores, embajadores, líderes extranjeros, militares, financieros, actores, artistas, músicos, etc. El requisito fundamental es que tuviesen algo que ofrecer a la "causa", esto es, a la agenda del Nuevo Orden Mundial. "Tú me das, yo te doy"; así de sencillo, con independencia de la legalidad, el Estado de derecho y el resto de farsas. Y, por descontado, se trataba de una forma de compromiso o chantaje:
"Bob estaba conectado políticamente y sabía cómo atraer a la gente y asegurarse de que trabajarían para él. Los invitaba a sus fiestas y les colgaba varios tipos de perversiones ilegales o inmorales ante sus rostros. Una vez sus perversiones quedaban al descubierto podría hacerles chantaje o controlarlos. Así es como trabajaba Bob. Era muy bueno haciendo esto. Le vi hacérselo a gente una y otra vez. Él les atraía, detectaba sus debilidades, y a continuación utilizaba ese conocimiento a su favor, por sus conexiones, y en definitiva para su beneficio personal.
Era como una araña viuda negra atrayendo a la gente a su red, y luego matándolos. Excepto que en vez de matar a la presa lo que hacia simplemente es utilizarla viva en su beneficio. Los usaba «según el esquema de las cosas», decía, «para hacer la vida un poco más fácil». Una vez atraídos a la trampa de Bob no había manera de salir sin nefastas consecuencias.
A Bob le gustaba hacer esto especialmente a los políticos, porque como me explicó a mí después de una fiesta, le gustaba «tener a algunos políticos clave en el bolsillo trasero». Bob demostraba mis «habilidades» a la gente a la que quería regalarme. Me daba como un regalo sexual a un montón de gente que quería «tener en el bolsillo trasero». Después hablaba de cómo eran de increíblemente estúpidas estas personas, al tomar drogas o alcohol y hacer de ellos mismos un espectáculo público" (#13).
En este sentido ponemos siempre el énfasis en el rol fundamental que juega la transgresión moral y legal en la mecánica del poder-religión. Decimos que lo que distingue al poderoso del que no lo es es que están situados a ambos lados de la línea que separa la prohibición de la transgresión. Pero aquí vemos como la mecánica es más compleja y más progresiva. Consiste en toda una progresión en la que las transgresiones son cada vez más importantes y al mismo tiempo más necesarias para seguir ascendiendo. Estructura que puede ser asimilada a un vórtice.

Nos dice que, en estas fiestas, las coincidencias eran a menudo planeadas, para conectar a unos y a otros, de manera que esto fuese útil a sus planes. Por ejemplo, vinculando a personas con gustos u orientaciones sexuales similares (#13).

Pero, naturalmente, Hope estaba supeditado al Consejo, y coordinado con Kissinger:
"El Consejo utilizaba conjuntamente a Bob y a Henry y fue capaz de conseguir grandes avances porque la gente a menudo no sabía que estaban conectados, o que Bob y Henry eran elaboradas estrategias o estaban manipulados, y mucho menos que estuvieran conectados al Consejo" (#13).
Bob Hope la utilizaba también para grabar películas pornográficas.


Bob Hope, en una de sus giras con la United Service Organization para entretener a las tropas estadonidenses en el extranjero, acompañado por varias artistas. Hope es como Agamenón, que se encarga del ritual de las vírgenes para entretener a las tropas helenas.

La "diversión" femenina ha sido siempre una parte fundamental de los ejércitos, como nos mostraron los clásicos con la tentativa de sacrificio de su hija Ifigenia por el depravado Agamanón. Una figura similar a la de otro perverso, Abraham, en el imaginario judeocristiano, también dispuesto a sacrificar a su hijo para ascender en la jerarquía de poder. Todos satanistas avant la lettre.

Así, otra de las actividades que Hope coordinaba eran las giras de la United Service Organization (USO), que se encarga de los espectáculos para el Ejército estadounidense. El trabajo de Taylor consistía, no solo en actuar delante de las tropas, en grandes escenarios al aire libre, sino también en desnudarse para audiencias más restringidas, y ofrecer servicios más "íntimos" a los altos oficiales.

Siempre la misma lógica: "yo te doy, tu me das". Y siempre lo que más vale es la "libra de carne". Siempre es esta "libra de carne", la mercancía humana, la que engrasa toda la maquinaria de intercambio mercantil. Otra vez, Karl Marx ha sido un manipulador, y los que se han creído sus dogmas son bórregos adoctrinados, cómplices del verdadero poder capitalista-comunista.


Bob Hope, sentado a la derecha, en una de las actividades recreativas organizadas para los militares.

Lo interesante de todo esto es la vinculación entre ejército, prostitución y satanismo, como algo mucho más estructural de lo que las mentes adoctrinadas suele pensar. Lo sé como hijo de militar, críado en ambientes militares, que ha tenido que liberarse de muchos tabués inculcados para comprender en profundidad en qué consiste lo militar y en general el aparato represor de los llamados Estados de derecho.

Entre sus 16 y sus 21 años, Taylor acompañaba a menudo a Bob Hope a sus diferentes encuentros, donde tenía que satisfacerlos sexualmente, como parte de los "negocios":
"Estaba acostumbrada a hacer sexo oral a cualquiera que se me indicara, y en limusinas y lugares públicos esto significaba tragármelo. [...]
A veces, la limusina estaba llena de amigos de Bob, y yo tenía que estar esperando detrás después de un estreno, de una gala o de una presentación, etc. Bob llevaba a sus amigos «de viaje», y ellos tenían que «probar sus delicias»; es lo que decía a sus amigos" (#13).
Bob Hope también la utilizaba como compañera, masajista, objeto sexual:
"Le gustaba que le quitara los zapatos, le frotara los pies (malolientes), subiera por las piernas, le quitara los pantalones y le hiciera sexo oral, pero deteniéndome justo antes de su orgasmo y esperando un tiempo antes de continuar. Siguiendo las órdenes del programa, me sentaba en su regazo, le besaba y le decía lo guapo que era, mientras él estaba sentado en su habitación, en su silla con alas preferida" (#13).
Como se ve, a casi todos estos pervertidos y psicópatas Taylor no solo les ofrecía sexo, sino también masajes, cariño, compañía, comprensión. Y al mismo tiempo ella comenta que todos la trataban como un objeto, como un robot, como si no tuviera sentimientos. Lo que es en cierta manera verdad, porque ella a menudo se comportaba como un robot programado.

En este sentido, todos estos desgraciados estaban, en mayor o menor grado, encerrados en la jaula de cristal de la psicopatocracia. Este es un tema del que apenas se habla en los ámbitos oficiales, porque, por definición, en estos no se habla de lo importante y de lo esencial. Y sin embargo esta psicopatía estructural de las relaciones de poder-religión es crucial para comprender su mecánica. Los programas de control mental, en el sentido más genérico del término, tal como han sido utilizados desde hace milenios por las élites político-religiosas, desempeñan un papel central y estructural para comprender esta dimensión psicopática del poder, esta psicopatocracia.

Todo esto también se relaciona de una manera muy estrecha con una de las claves para entender, no solo el poder-religión en general, sino sobre todo el capitalista y el hollycapitalista, como es la objetualización o mercantilización de las personas. Y todo esto además se vincula con el sacrificio humano y con el satanismo. Pero de esto habrá que seguir hablando en otro momento.

Lo que es importante comprender es que la programación hace de estas personas esclavos, robots, que se limitan a obedecer sin comprender lo que están haciendo, siempre amenazados de manera muy real con su muerte o la de sus seres queridos si no obedecen. En este sentido, su participación en rituales satánicos no es más que el caso límite de una mecánica que consiste en hacer de la amenaza el arma más poderosa al servicio de la obediencia:
"Mi programación me 'recordaba' que «Mi trabajo no era cuestionar el por qué, sólo era hacerlo o morir»" (#13).


J. Edgar Hoover, responsable del FBI durante cinco décadas. Infiltrar y comprometer a los máximos responsables de las fuerzas del "orden" es la clave para el gobierno encubierto del "desorden".

A las bacanales de Bob Hope acudía gente como J. Edgar Hoover, director del FBI entre 1935 y 1972, y antes, de su antecedente, el Bureau of Investigation, desde 1924.

Taylor nos dice que en estas fiestas el sexo y las drogas eran habituales, pero que todo era una forma de comprometer a los distintos participantes y obtener información sobre ellos, sobre sus gustos, sobre sus preferencias sexuales, sobre sus debilidades... Nos dice que todo lo planeaban Hope y Kissinger, como por ejemplo proporcionarles disfraces para que se sintieran más desinhibidos. En una de esas fiestas de disfraces Edgar Hoover terminó con un traje de lentejuelas azules, nos dice Taylor (#13).


Otro de los abusadores de Brice Taylor fue el Senador por California Alan Cranston, que era muy violento con ella: la ataba, la azotaba con cinturones y le daba palizas.


El Senador y Gobernador de California Pete Wilson.

Y otro de los implicados en la trama mafiosa, en conexión con el "Consejo", era el Senador y después Gobernador de California Pete Wilson. Este era a veces agresivo con ella, según nos cuenta Taylor. También disfrutaba en ocasiones de dos esclavas al mismo tiempo, o de Brice y de su hija Kelly (#13).

El caso del Senador Wilson es un buen ejemplo de cómo funciona el poder en la sombra. Según Taylor este encajaba bien en el perfil de político manipulable. Porque tenía deseos de fama y prestigio, y al mismo tiempo se dejaba comprometer sexualmente:
"Pete Wilson estaba en la cola para ser ampliamente utilizado por el Consejo. En ese momento creían que era uno de los candidatos más prometedores que tenían para la Presidencia de EEUU. La última información que yo había oído en una conversación sobre el tema era que no estaban seguros de si estaría a punto para las elecciones de 1996, pero lo tenían en compás de espera para su uso posterior, cuando fuera el momento. Como Pete encajaba con lo que el Consejo buscaba, inmediatamente se le abrieron todas las puertas" (#13).
Y antes de los encuentros sexuales con Wilson, encontramos también otro elemento habitual, que es cómo la preparaban antes de ellos:
"Una noche, mientras estaba de 'vacaciones' con mi familia en Isla Catalina, hombres trajeados se me acercaron y me llevaron con ellos, a fin de estar disponible para ser utilizada con Wilson. Era la misma habitual rutina de trauma, aislamiento, falta de alimentación y de sueño que padecía antes ser utilizada, a fin de asegurarse de que más tarde sería incapaz de recordar nada del evento.
Después de pasar la traumática preparación, fui escoltada por hombres trajeados más allá del club náutico, en un bote, y me llevaron a un lujoso yate anclado en el puerto de Avalon, donde estaba Pete. Mis controladores me vistieron para la ocasión toda de blanco: blusa blanca, pantalón, cinturón de oro y zapatos. Era de noche, tarde, cuando me subieron a bordo con Pete" (#13).
Lo interesante es que la someten a una suerte de período de abstinencia, similar a los que se dan en el ámbito religioso. Porque de hecho Taylor es una suerte de una prostituta sagrada. Una prostituta sagrada hollycapitalista.

Su papel es mucho más complejo y "espiritual" que el de una simple prostituta, esto es, que el de una prostituta profana. Esto lo saben muy bien sus controladores, que rodean todo el mundo de estas esclavas de ritualidad, disciplina, exactitud, protocolo, formas, etc. Y además todo esto conforma una una entidad con la violencia, el abuso y el trauma. En contra de las cortinas de humo que los medios han lanzado para que no comprendamos el fenómeno, desde James Bond a "Pretty Woman".

Taylor también era utilizada para servicios sexuales con jueces del Tribunal Supremo, como siempre, al mismo tiempo que para proporcionar mensajes u obtener información. Aquí vemos otra vez cómo el sexo y la información eran dos caras de la misma moneda:
"El Consejo me envió a muchas áreas diferentes del gobierno a «escuchar». Yo sabía que el objetivo de tener relaciones sexuales y hacer preguntas era que yo pudise preguntar directamente. No decían «escucha» si sólo iba para hacer preguntas o dar información" (#14).
Alan Greenspan, afirma Taylor, era otro de los que trabajaba mano a mano con Henry Kissinger para proporcionarle información, que a su vez debía hacer llegar a otros.


Lee Iacocca, cabeza de Chrysler, en una portada de la revista Time.

Otro de los empresario de alto nivel a los que Taylor entregaba mensajes y hacía felaciones era Lee Iacocca, máximo responsable de la automovilística Chrysler:
"Le hacía sexo oral a Lee Iacocca en su Learjet antes de darle los números de las nuevas cuentas que necesitaba usar, además de algunas otras informaciones de Henry. Tenía instrucciones de preguntarle: «¿Puedo cogerle las gafas, Sr. Iacocca?» Y luego, cuando quedaba satisfecho, yo sonreía y le decía: «Espero que haya quedado satisfecho»" (#14).
Y con Iacocca vemos los subprogramas de suicidio que le implantaban, en caso de que recordara la información reservada:
"Si hubiera empezado a recordar información de Lee Iacocca, estaba programada para saltar de edificios altos. «Tendrás el impulso de saltar», me decían en la UCLA, después de haber sido drogada y tumbada en una camilla escuchando mis instrucciones a través de auriculares" (#14).
Continúa en http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2017/03/santa-brice-taylor-4-el-clan-kennedy.html

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015). Colabora en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital, Katehon, La Caja de Pandora y Csijuan.