2017-03-16

"LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS NACEN DE MADRES Y PADRES. L@S NIÑ@S SON PRODUCID@S POR MÁQUINAS. QUE NO TE ENGAÑEN."



Todas las polémicas, por definición, benefician a una tercera parte, que las utiliza como cortina de humo para esconder el verdadero conflicto que está en juego, para seguir promoviendo sus intereses desde la sombra, aprovechando el ruido que genera la polémica superficial. Este es el caso, creemos, de lo que estamos viendo estos días en España con el autobús de HazteOir.



No es necesario forzosamente que las dos partes implicadas sean conscientes de ello. De hecho, esta mecánica funciona mejor cuando no lo son y están convencidas de lo que están haciendo y de que no están siendo utilizados como marionetas. El mejor actor es aquel que se cree su personaje hasta tal punto que no lo distingue de su persona. Después de todo, 'persona', etimológicamente, significa 'máscara'.

Lo que más nos ha sorprendido de esta polémica es, primero, que lo obvio necesite hacerse explícito. No solo que se haga explícito, sino que además se haga de ello una campaña de publicidad. Y lo segundo que nos ha sorprendido es que lo obvio, lo que no necesita hacerse explícito ni ser publicitado, precisamente porque es algo obvio, sabido por todos, despierte tanta polémica.

Lo cierto es que aquellos que se han indignado con lo obvio, con el hecho de que la inmensa mayoría de los niños tienen pene y la inmensa mayoría de las niñas tienen vulva, no han podido rebatirlo. A no ser con anomalías, dicho en el sentido más neutro del término. Solo contadísimas excepciones, bien porque sean de origen natural o porque se hayan intervenido artificialmente, contradicen la obviedad que el autobus de HazteOir pregona a bomba y platillo. Y que lo haga es ya un indicio de que están jugando a algún juego.

Insistimos, solo en contadísimas excepciones estamos ante lo que podemos llamar anomalías, con respecto al paradigma. Y como tales conviene seguir considerándolas, si no queremos pervertir el paradigma hasta el punto de amenazar a la propia humanidad. En serio.

Repetimos que hablamos de anomalías en el sentido más neutro del término. Hay que respetar y proteger las anomalías. Pero eso es una cosa y otra muy distinta hacer de la anomalía el paradigma. O si se prefiere, de la transgresión la norma. Entonces estamos perdidos, porque lo que se consigue a largo plazo es abolir la norma, destruir la convivencia destruyendo los límites normativos que la sostienen.

Pero con todo esto todavía no hemos llegado a la cuestión de fondo, a la verdadera polémica que se esconde detrás de la polémica superficial, que la izquierda miope y la derecha reaccionaria escenifican para nosotros, manipuladas ambas por un mismo poder en la sombra, que sigue implementando su agenda mientras tanto. El fondo de la cuestión es el satanismo... perdón... quería decir el transhumanismo.

Poner el foco de la atención pública en los niños, y en la sexualidad de los niños, sirve para desviarla de la víctima de este gran sacrificio ritual: la maternidad natural. Y con ello de la víctima en su conjunto, que aunque a muchos les parezca exagerado, no es otra que la humanidad. Sí. Todo esto es un sacrificio satánico de la maternidad natural y de la humanidad.

Aunque la mayoría está demasiado aturdida para comprenderlo, hoy estamos atravesando uno de los trances más traumáticos y más trascendentales que ha sufrido la humanidad en los últimos milenios. Comparable quizás con lo que supuso el paso del matriarcado al patriarcado.

No es una casualidad que estas dos grandes transiciones definan las tres eras de la humanidad, según el satanista Aleister Crowley: la Era de Isis o matriarcal, la Era de Osiris o patriarcal, y la Era de Horus, que podemos llamar transhumanista.

Es entre estas dos últimas donde nos encontramos hoy, en pleno sacrificio del humano para dar lugar al transhumano, cuyo modelo es el andrógino, límite al que tienden en cierto modo los homosexuales, sin duda los transexuales, pero sobre todo, los seres naturalmente infértiles.

La verdadera polémica no es si "los niños tienen pene-las niñas tienen vulva" o si estos deberían poder elegir su género, como afirman las entelequias que así se hacen llamar. La verdadera polémica es si los niños y las niñas han de nacer naturalmente de madres y padres, o si han de ser producidos por máquinas.

Pero el sistema inventa todo lo inventable para que en la escena pública no se hable en serio de la cuestión. Porque entonces se comprendería que es un plan satánico orquestado por satanistas.



Esto es lo que está detrás de la cortina de humo que progres manipulados y conservadores casposos se dedican a generar, la mayoría de ellos como marionetas que no saben que están siendo movidos por hilos invisibles. En este sentido hay que entender la polémica como una gran operación mediática, como una psyop de ingeniería social, tal como ha sugerido Técnico Preocupado.

Lo que es importante entender, aunque no sea obvio, es que el hecho de que los niños y las niñas dejen de nacer naturalmente de madres y de padres, lleva aparejado el que dejen de ser niños y niñas, que se conviertan en niñ@s, en andróginos, en homosexuales, en transexuales, en suma, en infértiles.

La máquina de producir niñ@s y la desfertilización son dos fenómenos paralelos. Son el punto de llegada de otros fenómenos que padecemos hoy, como la homosexualización, la transgenerización y la pederastización de masas, como grandes operaciones de ingeniería social orquestadas desde las cúpulas globalistas.

Todos estos fenómenos se realimentan, unos y otros se solapan y se refuerzan entre sí, se inscriben en una estructura de círculo vicioso en la que unas alimentan a las otras. En las últimas décadas hemos sufrido una enorme campaña de homosexualización y desfertilización de masas. Y hoy estamos viendo el comienzo de una operación parecida en lo que respecta a la pederastización. Al menos en nuestro entorno cultural. En otras palabras, la normalización de comportamientos que en todas las sociedades sanas se han considerado anómalos, y como tales, se han tratado de contener.

Insistimos en que no se trata de marginar, reprimir o prohibir las anomalías. Estas forman parte consustancial de la realidad, para dar sentido al paradigma. Son dos caras de la misma moneda. Lo que es imprescindible, si queremos sobrevivir como humanidad, es que sigan siendo consideradas anomalías.

En otras palabras, la homosexualización y la pederastización, junto a la violencia de género, como tres grandes operaciones de ingeniería social que se complementan y realimentan, son tres caballos de Troya de la desfertilización de las sociedades, y con ello del sacrificio del humano y el "nacimiento" del transhumano. Nacimiento que en realidad es una producción capitalista. O en otras palabras, estos fenómenos anómalos nos llevan de cabeza al sacrificio de la maternidad, y con ello del humano. Para entender hasta qué punto transhumanismo y satanismo confluyen.

Pero además, esto sería la consumación del proyecto capitalista, cuyo objetivo encubierto a largo plazo ha sido siempre la mercantilización del humano, esto es, la abolición del nacimiento natural y su sustitución por la producción de transhumanos-mercancías infértiles. Ganado transgénero y cibernético.

Las semillas transgénicas "terminator" de Monsanto-Bayer, que solo pueden ser usadas una vez porque no producen descendientes, nos ofrecen un ejemplo de lo que será este transhumano infértil, que es en lo que verdaderamente consiste el transhumanismo. De hecho los transgénicos están también ahí para transformarnos genéticamente de manera encubierta. No es una casualidad que también produzcan infertilidad. Todo encaja.

Así es que... "QUE NO TE ENGAÑEN. LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS NACEN DE MADRES Y PADRES. L@S NIÑ@S SON PRODUCID@S POR MÁQUINAS."


Legitimando de manera encubierta los aseos mixtos



Pero además de todo lo que hemos dicho, algunos elementos nos hacen pensar que estamos ante una bandera falsa, y que la campaña de HazteOir está sirviendo a más de un propósito, por activa o por pasiva.



No parece una casualidad que hayan elegido los signos de un niño y una niña que se utilizan en los aseos públicos. En los últimos tiempos estamos viendo, en distintos lugares, que uno de los frentes de estos nuevos cruzados de lo trans son los aseos mixtos. Lo estamos viendo en Estados Unidos, en Colombia, pero también en la Comunidad Valenciana, en España.



http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/13/estados_unidos/1463152693_471444.html

http://www.larazon.es/local/comunidad-valenciana/los-colegios-publicos-valencianos-tendran-que-adaptarse-a-los-alumnos-transexuales-PH14200816

http://www.univision.com/noticias/elecciones-2016/donald-trump-y-ted-cruz-llevan-su-pelea-a-los-banos-publicos

http://www.elespectador.com/noticias/bogota/el-debate-los-banos-mixtos-articulo-645108

Tenemos la impresión de que lo que se busca es demonizar simbólicamente este signo. Que la polémica en contra del autobús de HazteOir está siendo, de alguna manera, orquestada con esta intención, de manera que a medio-largo plazo se legitimen ante la opinión pública los aseos mixtos.


El fomento encubierto de la pederastia



Uno de los bufones que sirve al rey juega intencionadamente con la ambigüedad, a un tiempo diciendo que "la identidad de género no se elige" y que cada uno debe elegirla. Nos toman el pelo y ni siquiera tienen una posición clara, sino que están ahí para avivar la polémica y "revolver el río"... sirviendo a sus amos.

Por último, hay otro elemento aún más turbio, pero que encaja a la perfección con todo lo que estamos diciendo. Algo que estamos viendo una y otra vez en los medios de desinformación y en la cultura supuestamente alternativa. Y es que creemos que, además, toda esta campaña está fomentando, de manera encubierta, la pederastia.

Insistimos en que esto no significa forzosamente que las personas o las organizaciones que están apareciendo en el escenario sean conscientes de ello. La mayoría son idiotas útiles. La mecánica es mucho más compleja y mucho más perversa de lo que la mayoría de la gente comprende.

Nos referimos a lo que decíamos al inicio. Hacer explícito lo que es obvio, pero también, hacer público lo que es privado, familiar, íntimo, tiene una dimensión mucho más perversa de lo que parece.

Se trata de dirigir la atención de las sociedades hacia un tema que habitualmente pertenece al ámbito de lo reservado, de lo que no se expone a la luz pública. Dicho de una manera mucho más simple: los maestros del "Ojo" nos están sugiriendo, de una manera muy sutil, pero también muy perversa, muy intencionada, creemos, dónde hay que mirar: a los penes de los niños y a las vulvas de las niñas. Voilà.

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015).