2017-02-24

La cueva de Macpela: acto fundador del patriarcado capitalista


Jan Luyken, Pieter Mortier, Entierro de Sara, S. XVIII, RP-P-1896-A-19368-2020.

El gran sacerdote pagano y satanista Abraham compra la cueva de Macpela con su sucio dinero ganado prostituyendo a la prostituta sagrada Sara con los poderosos de turno.

El mito del enterramiento de Sara por parte de Abraham, para la que adquiere la cueva de Macpela a los habitantes del lugar, a cambio de 400 siclos de plata, es tremendamente simbólico de lo que significa esta visión del mundo patriarcal, del secuestro de la maternidad natural (Génesis: 23.1-20). todo ello con el sucio dinero.

La muerte de Sara y su enterramiento en esta cueva está encubriendo la manera en que el sumo sacerdote Abraham se apropia de un culto ctónico local y lo pervierte. Abraham dice que pagará su justo precio por ella. Los habitantes de Hebrón dicen que no quieren aceptar dinero tratándose de una sepultura. Pero el judío Abraham insiste y les paga los 400 siclos de plata. El dinero abstracto, que no se sabe cómo se ha ganado, compra lo que no tiene precio.


Gustavo Doré, El entierro de Sara, 1866.

Esta compra es muy expresiva de una visión del mundo capitalista, que es la que hoy padecemos, en buena medida dominada por judíos, en la que el dinero lo puede comprar todo. Incluso lo que soiedades sanas deberían proteger como algo incomprable, no porfanizable. El capitalismo se caracteriza porque todo lo sagrado es profanizado por el dinero, al mismo tiempo que el dinero se sacraliza.

Pero sobre la compra de Macpela por el pagano encubierto Abraham es expresiva de la manera como este patriarcado judío (de cara a la galería) profaniza la maternidad natural, simbolizada por el entierro de Sara en la cueva de Macpela. Entre esto y el transhumanismo que hoy se implanta de manera encubierta ante nuestros ojos hay una continuidad total. Y todo esto está atavesado del satanismo que antes que nada profaniza a la virgen y la maternidad de la virgen.

En el mismo sentido hay que interpretar que Abraham compre, junto con la cueva, los árboles que la rodean, como otro símbolo por excelencia de la fertilidad natural. Y como otro ejemplo evidente del trasfondo judeocristiano de la religión ecologista de hoy, que pasa antes que nada por su previa profanización, por su inscripción en la cadena del valor de cambio mercantil, como forma suprema de la divinidad capitalista.

Ya vimos que Abraham es un controlador MK Ultra avant la lettre, antes que nada de su hermana y esposa Sara. Primero la prostituye, como esclava sexual, como "modelo presidendial", diríamos hoy, al Faraón y a Abimelec. Después se convierte en gran sacerdotista del culto pagano y satanista que se ha escondido siempre en el corazón del judaísmo y el cristianismo. Ya sabemos entonces de donde viene el dinero con el que Abraham compra la cueva de Macpela.

Este acto no solo nos habla de la profanación de lo sagrado matriarcal por parte del patriarcado judío. Además nos habla de la vinculación entre esta profanación y el capitalismo. Lo significativo es que la misma profanación de la prostituta Sara es la fuente del dinero que Abraham paga para comprar la cueva, donde la entierra. Que este tipo de personajes sean considerados santos en Occidente pone de manifiesto hasta qué punto hemos estado siempre y seguimos estando hoy gobernados por gente que no son lo que aparentan. Y hasta qué punto la cultura en general es cómplice de toda esta propaganda.

En el centro más oculto de Occidente se esconde Satán. 

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015). Colabora en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital, Katehon, La Caja de Pandora y Csijuan.