2016-05-30

El zika, los carnavales, las olimpiadas y la portada de The Economist

(Artículo publicado el 02.02.16)
"El mundo hoy tiene 6,8 millones de personas; esto va camino de unos 9 millones. Bien, si hacemos un trabajo realmente bueno, en nuevas vacunas, asistencia médica, tratamientos de fertilidad asistida, podemos reducir esto quizás un 10 o un 15 por ciento" Bill Gates, TED Conference, febrero 2010.

2016-05-28

Guía para desenmascarar a las falsas izquierdas



Ante la avalancha de ideas, iniciativas, activismos, plataformas, movimientos, ONGs, partidos, etc., que se presentan como progresistas o de izquierdas, pero que en la práctica contribuyen, por activa o por pasiva, consciente o inconscientemente, a la dominación hollycapitalista, proponemos la siguiente guía, que esperamos contribuya a desenmascararlos.

2016-05-26

¡Es la economía destructiva, estúpido!


No es la producción, ni el intercambio, ni la ley de la oferta y la demanda, ni la competitividad, ni el salario mínimo, ni la flexibilización cuantitativa... ¡Es la destrucción económica, estúpido!

2016-05-25

La economía toroidal


Proponemos la topología toroidal para comprender cualquier régimen de poder-religión, en la que un vórtice hierogámico y otro sacrificial tensan toda la economía de flujos libidinoso-agresivos que la atraviesan.

Esta topología básica sigue siendo aplicable a regímenes de poder-religión más complejos, desdoblando el toroide inicial en otros toroides superpuestos, que se distinguen unos de otros netamente en el ámbito de la prohibición o de lo profano, pero confluyen en los vórtices como ámbitos de la transgresión o de lo sagrado.

Esta topología toroidal nos permite comprender de manera integral el régimen hollycapitalista, en el que a los rituales sociales hierogámicos y sacrificiales, se les superponen rituales de creación y de destrucción de capitales y de dinero. De esta manera podemos reconocer las vinculaciones estructurales profundas entre categorías tales como personas, mercancías y dinero, que, de nuevo, se diferencian en los ámbitos profanos, pero se confunden en los sagrados, de tal manera que el sacrificio ritual de las personas alimenta la ganancia capitalista y la creación milagrosa de dinero fiduciario en los templos-bancos.

2016-05-16

Conjunciones y disyunciones



Lo que estamos tratando de mostrar desde un principio es que la MHS se basa en procesos alternos, complementarios, cíclicos, de crisis y orden, de transgresión y prohibición, de disyunción y conjunción, de separación y reintegración, de idas y vuelta de flujos. Se produce una disyunción a un nivel y los elementos separados por esa disyunción se conjugan con otros elementos, pero a otro nivel, de manera que se produce una vinculación profunda de todos los niveles. En este proceso los bíoi sagrados desempeñan el papel protagonista, porque son ellos precisamente los que experimentan esta disyunción de la manera más intensa, que es la que cataliza el resto del proceso, el resto de conjunciones. Dicho en otros términos, en la mecánica de equilibrios, desequilibrios y reequilibrios, son los bíoi sagrados lo que desequilibran la balanza, de manera que todo la realidad adquiera la tensión necesaria, de manera que todo se incline hacia ellos.

2016-05-11

El bien como producto trascendente del mal inmanente


"Todo lo bueno es la metamorfosis de algo malo: todo dios tiene un diablo como padre." [2]
La paradoja de la máquina hierogámico-sacrificial es que el bien no se define si no es por oposición con un mal realizado. Como ha mostrado Sylvain Lévi a propósito de los sacrificios brahmánicos, "el bien es la exactitud ritual". Esto es lo mismo que decir que es a través de la transgresión real, material, realizada, como se define la prohibición. Después se podrá atenuar, ritualizar, simbolizar esta transgresión, pero en un principio la transgresión misma es el único significante con sentido, la que hace posible que el ritual por sí mismo haga las veces de ley y de lenguaje. Y así la transgresión es y será por siempre la fuente del sentido en todas las sustituciones que seguirán, por más que se enmascare.

2016-05-08

El exceso como esencia de la naturaleza


"Si no excediese de un salto la naturaleza «estática y dada», estaría definido por leyes. Pero la naturaleza juega conmigo, me arroja más lejos que ella misma, más allá de las leyes, de los límites que hacen que los humildes la quieran. […] Soy, en el seno de una inmensidad, un más que excede esa inmensidad. Mi felicidad y mi mismo ser se desprenden de este carácter excedente. […] En el juego que excede a la naturaleza, es indiferente que yo la exceda o que ella misma se exceda en mí (toda ella es, posiblemente, exceso de sí misma), pero, en el tiempo, el exceso acaba por insertarse en el orden de las cosas (yo moriría en ese momento)." [1]

2016-05-05

Del exceso natural al exceso cultural


"El camino del exceso lleva al palacio de la sabiduría. Prudencia es una doncella rica, fea, y vieja a la que corteja Ineptitud." [1]
Pero los inconvenientes que el hombre encontraba en la naturaleza, como nos mostró Sigmund Freud, vuelven a aparecer en forma de prohibiciones en la cultura. Lo que gana en seguridad, en comodidad, en estabilidad, lo pierde en libertad, en goce, en intensidad de vida. [2] Lo que hay que subrayar es que el factor fundamental que define a las comunidades humanas, es decir, a la cultura, es su confrontación con la naturaleza. Se trata en última instancia de un equilibrio de fuerzas, de un intercambio de materia y energía, todo ello en el marco de la MHS. Decíamos que la cultura veía a la naturaleza como un exceso, sobre todo como un exceso de agresividad, de amenaza, de violencia. Y ahora vemos que la cultura amortigua este exceso a cambio de imponer la carencia, sobre todo de la dimensión erótica, la del goce. Las energías libidinoso-agresivas culturales no son más que una vuelta de tuerca de las naturales, pero con el matiz que acabamos de mostrar. Pero lo cierto es que la carencia de la que hablamos está también impuesta por un exceso de violencia, ahora cultural. Lo que hace la MHS es limitar, contender, reducir, domesticar el exceso natural, pero a través de la producción de un exceso cultural.

2016-05-03

El exceso natural


"Quiero que superéis un poco a la naturaleza, pero no la excedáis jamás..." [1]
La naturaleza no es el reino idílico que determinadas culturas han querido interpretar en ella. Es generosa y avara al mismo tiempo, bondadosa y cruel, benéfica y maléfica, erótica y sádica, en suma, ambivalente. Como la naturaleza no puede ser aprehendida por completo por la cultura, todo lo que se diga de ella no es más que palabrería. Es lo que supera a la cultura, lo que esta no puede absorber, lo que le produce dolor de estómago y vómitos, pero también el alimento exquisito y el placer irresistible. Cualquier cosa que se diga sobre la naturaleza será parcial, porque por definición la cultura es oposición, conflicto, rechazo, pero también atracción irresistible, con respecto a la naturaleza. De manera que más que hablar de lo que la naturaleza es, lo que habría que decir es que a lo sumo la cultura puede hablar de cómo se le presenta la naturaleza, cómo la naturaleza la atraviesa, como la alimenta y como se deshace de la parte de ella que no puede asimilar. De nuevo, la naturaleza se presenta siempre a la cultura como exceso, entendiendo por exceso, el exceso tanto de goce como de violencia. Se dice que la naturaleza es el modelo del equilibrio, pero lo cierto es que lo que la máquina natural hace con la MHS es desequilibrarla, dar o quitar en exceso, sumir en el goce o en el dolor.