2016-12-27

La pederastia es estructural, el Falo reina (1)



La pederastia es estructural. Es lo que es necesario entender si se quiere entender lo que vivimos hoy. Pero también si se quiere entender en qué consiste la cultura humana desde siempre. El tabú del incesto es social, no hay nada innatural en tener relaciones con hijos, padres, hermanos o primos.

El próximo objetivo de la guerra total contra todos que libran las castas en el poder-religión real es el tabú del incesto, porque este es el que sostiene la familia. Cualquier tipo de familia, familia en el sentido más amplio del término, familia-clan primitivo, familia extendida tradicional, familia nuclear burguesa. Pero familia que tiene hijos y da continuidad al linaje de forma natural. Por eso nos negamos a reconocer como tal a una familia compuesta por una pareja homosexual. Porque nos negamos a reconocer a la máquina, al tubo de ensayo —que participa en la paternidad-maternidad—, como un familiar.

Si hoy se habla tanto de pederastia es porque no se quiere hablar de incesto, al mismo tiempo que se fomenta. La pederastia es la superficie, pero en el fondo está el incesto, que es el objetivo de destrucción central a medio-largo plazo de los transhumanistas, para crear el transhumano. La pederastia es en última instancia incesto. Estos son prácticamente sinónimos de abuso sexual, pues evidentemente un bebé o un niño no tiene capacidad para dar su consentimiento. El tamaño de un pene erecto adulto y de un ano o una vagina de un bebé implican ya, evidentemente, la violencia física. Por no hablar del resto de violencias que el sexo con bebés y niños implica. Entre otras, una violencia fundamental que consiste en la confusión de todos los roles sociales y la disociación psíquica.

Si hoy se habla tanto de pederastia en los medios de perversión de masas es por esto mismo, porque son medios que, además de desinformar y producir realidad a partir de ficciones perversas, están ahí para pervertir a las sociedades. Hoy los grandes medios no solo son mentirosos, censores, manipuladores, son además tóxicos, contaminantes, pervertidores de la salud y la moral de las sociedades. Son una forma de guerra de la mafia en el poder real contra todos. Los medios son hoy una quinta columna en nuestros hogares, en nuestros ordenadores, en nuestros dispositivos móviles. Quinta columna dentro de las familias, del tipo que sean, quinta columna dentro de las comunidades, de los grupos, de las razas, de las naciones, en suma, de los seres sociales. Porque de lo que se trata es de destruir los seres sociales, las zoés.

La pederastia ha sido siempre una de las claves para entender el poder-religión. Pero esto no te lo contarán en las universidades ni en las iglesias. La casta político-religiosa ha sido siempre la más perversa, la más pervertida, la más lasciva, la más sádica. Siempre ha estado más allá del bien y del mal, porque solo así puede instaurarse la distinción entre el mal y el bien. Y esto empieza por el incesto. La exogamia es para los profanos; los iniciados son endógamos. Y el incesto y la endogamia son casi sinónimos. Las élites son endógamas pero al mismo tiempo se reservan el derecho de ser exógamas selectivas con respecto a los profanos, como uno de sus mecanismos de poder. Hijos bastardos, bebés negros, el origen de la noción de infiltración, de la disidencia controlada. El Hijo de Dios entre los hombres...

El tabú del incesto es la clave de la estabilidad social, de la reproducción de una estructura social básica que hace posible un ser social, una zoé, un clan, una familia, una raza, una nación. Y junto al tabú del incesto, el tabú de la homosexualidad, que es como una forma de incesto. “Normalizar” estas transgresiones, hacer que dejen de ser transgresiones y se conviertan en normas, equivale a asesinar el ser social, prerrequisito para asesinar al ser humano. La estabilidad de la familia, que se sostiene sobre el tabú del incesto y el tabú de la homosexualidad, es la clave para resistir hoy el poder-religión globalista-atlantista-sionista. Durante un tiempo la familia burguesa sirvió a sus intereses. Pero ahora toca destruir la familia de cara a la agenda transhumanista. Y aquí es donde entra normalizar la homosexualidad y el incesto. Estrechamente relacionados, de hecho.

La homosexualización es un movimiento mucho más violento de lo que se suele creer. Violencia por excelencia, porque busca destruir al ser humano, en el sentido al mismo tiempo individual y social, como bíos y como zoé.

Lo que la mayoría no comprende es que detrás de este inmenso movimiento de homosexualización de masas, verdadero cáncer que está destruyendo nuestras sociedades, se esconde el Falo.

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015). Colabora en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital, Katehon, La Caja de Pandora y Csijuan.