2016-12-24

El Niño Jesús: hijo bastardo de una virgen violada por El Falo



El Cristianismo es una gran operación de manipulación de masas. La estrategia de Roma para controlar un Imperio en declive en el siglo IV y recuperar cultos paganos de corte matriarcales presididos por la Gran Diosa. Se inscribe en una transición secular que lleva de la virgen pagana a la virgen cristiana. Esto es, de cultos en los que los rituales ctónicos, transgresores, eróticos, orgiásticos, etc., eran protagonistas, a otros en los que el predominio es el de lo uranio, la norma, la castidad, la fertilidad. Pero también de una transición que va de cultos primitivos y paganos, en los que la alternancia entre el tiempo sagrado-transgresor y el tiempo profano-normativo era mucho más marcada, a otros en los que la dimensión transgresora tiende a ser el privilegio exclusivo de las castas político-religiosas, mientras los profanos están obligados a respetar las prohibiciones sin excepción.

El símbolo de la virgen cristiana nos habla de manera implícita de la virgen pagana. La concepción de Jesús por la Virgen y otro hombre distinto a José indica la inscripción de este modelo matrimonial y familiar en una mecánica hierogámico-sacrificial en la que es obligatorio “ofrecer las primicias”, en este caso la del consumo sexual, la virginidad de la mujer, al poderoso de turno.

Pero también remite a sacrificios de bebés, de nuevo en el marco de la ofrenda de las primicias a los poderosos. Es lo que simboliza la matanza de los inocentes de Herodes, de la que se salva Jesús: una sustitución hierogámico-sacrificial. Como el sacrificio de Isaac por Abraham, que finalmente es redimido gracias al fanatismo y la obediencia de este. Pero, de nuevo, de lo que se trata es de un culto satánico, en el que el iniciado Abraham, que quiere ascender en la logia y en el poder, está dispuesto a entregar a su propio hijo, si ese es el precio que ha de pagar. Pacto con el diablo para el que sepa leer entre líneas.

La virgen pagana es pues virgen, pero solo para el poderoso, para que ejerce el derecho de pernada. Esto es lo define siempre al poder, el sadismo, el Falo. Sadismo que es evidente en el caso del desvirgamiento, en la medida en que el goce sexual del violador coincide con el dolor que produce dicho desvirgamiento en la mujer. Esto es lo que está implícito en la virgen cristiana, como saben muy bien los satanistas, también los que conforman las grandes iglesias cristianas, ortodoxas, católicas.

De ahí que la violación de vírgenes, especialmente católicas, sea uno de sus rituales preferidos. Porque permite activar el símbolo de la virgen cristiana, que la virgen pagana se encarne, se inscriba en él, de manera encubierta. Que el símbolo ambivalente de la virgen pueda seguir operando en varios planos. Pero sobre todo dos planos, el de los profanos y el de los iniciados, con sentidos contrarios.

Esta es una de las claves de todo orden político-religioso: la producción y reproducción de símbolos, compartidos por diversos estratos sociales, pero compartidos con significados diversos e, insistimos, incluso contrarios, entre unos y otros. Esto es lo que simboliza el anagrama de Ave María: lo ctónico y lo uranio, la transgresión y la castidad. M y M invertida. Cueva y montaña. Sello de Salomón.

Jesús no nace en una casa normal, en un hogar con cuatro paredes y un techo. Nace en un establo, en medio de animales, o en una cueva o una gruta. Porque este mito se deriva de cultos ctónicos, de los rituales de sexo y sangre de los misterios, del bestialismo, de los experimentos de hibridación de los iniciados de todas las épocas.

También de cultos en los que lo sagrado era antes que nada el misterio de la fertilidad, el milagro de la creación de vida. Esto es, el misterio de la maternidad, antes de que se supiese lo que era la paternidad. Preguntadle a las teóricas del género si tienen algo que decir sobre esto. En este contexto en el que la maternidad es lo sagrado por excelencia, es en el que se inventa cultural y políticamente la paternidad, esto es, el patriarcado. La noción de paternidad es producida necesariamente al mismo tiempo que el hombre ejerce una coacción violenta sobre la mujer que garantice que sus hijos (de la mujer) sean también suyos (del hombre). Lo que no sucede sin la práctica ejemplarizante de los sacrificios de vírgenes transgresoras. Otra vez sacrificio y hierogamia vinculados en los nudos de lo social, lo político, lo religioso y lo moral.

El derecho de desvirgamiento o de pernada, es, por lo tanto, una sustitución hierogámico-sacrificial, una redención del sacrificio o la entrega de doncellas a los templos-prostíbulos paganos. Todo esto está implícito en el bastardo Niño Jesús. La virgen es al mismo tiempo la prostituta, pero teniendo en cuenta que quien se aprovecha siempre de esta dimensión transgresora, quien de hecho la encarna, es la casta en el poder. La religión hollycapitalista opera hoy de una manera muy similar, sin que la mayoría de los intelectuales dominantes y dominadores lo hayan comprendido, o si lo han comprendido, sin que lo digan. Porque para eso se les paga, para construir cortinas de humo.

El Niño Jesús es pues, antes que nada, un hijo bastardo. Es también el símbolo por excelencia de que el poder-religión se ejerce siempre y sobre todo manipulando la energía libidinoso-agresiva natural. Controlando cómo se unen los profanos, cómo se aman, cómo se reproducen. Jesús es, para empezar, no un hijo del amor sino del abuso sexual, de la violación de una profana por un iniciado, un poderoso.

Hoy que tanto se habla de violencia de género, el símbolo de la virgen cristiana y la virgen pagana que encubre, pone de manifiesto que esta violencia de género ha sido siempre central en el orden patriarcal que todavía padecemos. Aunque se invierta, local y excepcionalmente en los centros del imperio, en forma de pseudomatriarcado. Pero en el que el elemento fértil es sistemáticamente desactivado por la vacuidad y el sinsentido del erotismo aislado de su fin, y la obscenidad sexual y pornográfica.

De manera que la violencia de género es mucho más central y mucho más estructural que la que nos muestran los telediarios. La violencia de género de telediario, de operación psicológica, de videoclip, es la cortina de humo que crea la propaganda del sistema para que no se comprenda la estructuralidad de la violencia patriarcal, desde que las castas político-religiosas inventaron la paternidad. Todo esto es también lo que simboliza el obelisco-falo en el centro de la Plaza del Vaticano. Falo desvirgador de Dios, Falo violador de la virgen, Falo que concibe al bastardo Niño Nesús.

Jesús es por lo tanto, desde sus primeros momentos, desde que es concebido, un feto traumatizado. Y por lo tanto candidato privilegiado a seguir siendo víctima de abuso familiar, a ser iniciado en una sociedad secreta, a ser víctima de un programa de control mental mediante trauma. Una versión primitiva de los MK Ultra o Monarch de hoy, iniciaciones de la religión hollycapitalista en la que lo sagrado se profaniza en buena medida y se convierte en secreto, en las bases secretas, en las agencias de inteligencia. Por eso Jesús hará milagros, porque el abuso y el control mental hacen de él un ser superdotado, con capacidades excepcionales, de la misma manera que hoy sucede con los espías, los supersoldados, las modelos —prostitutas, también menores— de élite. La perversión, la lascivia, el sadismo del Falo reinan.

Así, con el tiempo, Jesús se convierte en un iniciado, como indican los 33 años de su sacrificio. Pero el 33 también alude a las dos trinidades mixtas: a la trinidad masculina-femenina-masculina y a la trinidad femenina-masculina-femenina. Hexagrama. Sello de Salomón.

Esto es también lo que simbolizan el buey y la mula en el portal de Belén: la dimensión ctónica de José y María, las dos figuras uranias. También la exogamia, en la medida en que estos animales representan dos clanes totémicos exógamos. Dos clanes profanos que a su vez dependen de un tercer clan de iniciados que ostenta el privilegio de la endogamia o el incesto en su interior, a la vez que el de infiltrarse entre los profanos mediante el derecho de desvirgamiento o pernada.

Jesús de Nazaret es una operación de disidencia controlada “concebida” antes que su propia “concepción”. Es una operación de ingeniería social, una producción de realidad a partir de una agenda. Es un líder revolucionario, pero solo de cara a la galería. En realidad acaba siendo instrumental al poder, cuando el Imperio Romano adopta el Cristianismo como religión oficial. Jesús es una especie de Fidel —fiel— Castro, de Ché Guevara, de Pablo —San Pablo— Iglesias —religión comunista—, rostros reales para escenificar la ficción de las izquierdas y la derechas, del comunismo-socialismo y el capitalismo, dos caminos que llevan a un mismo Nuevo Orden Mundial y la transformación del ser humano en ganado cibernético.

Eso es lo que hoy —24 de diciembre—, lo sepamos o no, celebramos los cristianos. No solo un culto pagano, una adoración al Sol, que renace simbólicamente en el solsticio de invierno. También celebramos la sumisión de los profanos a un orden de dominación por parte de castas político-religiosas, basado en última instancia en la violencia. Y no solo de la violencia de la guerra, del desempleo, de la criminalidad estructural por parte de los poderosos, la violencia del terrorismo fabricado, las pandemias de laboratorio, y los metales pesados, las nanopartículas, las malas vibraciones de la geoingeniería, y tantas otras forma de guerra de cuarta y quinta generación. Lo que celebramos por encima de todo es la violencia del Dios patriarcal, o lo que es lo mismo, la trascendencia producida mediante trauma. Gigantesco MK Ultra colectivo. El trauma de la violación, del desvirgamiento, de la sodomía, de todos, pero especialmente de las mujeres y de los bebés, por el Falo de Dios.

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015). Colabora en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital, Katehon, La Caja de Pandora y Csijuan.