2016-12-31

“El Mago de Oz” como programación mental de niñas-esclavas sexuales (3)



Dorothy y sus tres acompañantes llegan por fin a Esmeralda, la ciudad-castillo donde reside el Mago de Oz, que aquí representa el objetivo central de la misión de una esclava MK Ultra o Monarch, en su caso una “modelo presidencial”: mantener relaciones sexuales, a menudo pederásticas, con el presidente estadounidense, además de transmitir mensajes de y para el “Consejo”. La formas fálicas de Esmeralda son parte de la programación mental, pantallas simbólicas para activar álters sexuales y encubrir los falos reales con los que las esclavas han de lidiar.



De nuevo el tema del viaje o desfile ceremonial, para ir a ver al Mago de Oz, como pantalla de los actos oficiales de altos representantes políticos, en los intermedios de los cuales las pervertidas castas que nos gobiernan abusan de estas niñas.



Las esclavas sexuales son preparadas cuidadosamente antes de sus misiones: vestidas, peinadas, maquilladas, etc. Siempre con la intención de que tengan cuerpos púberes —ritual hierogámico-sacrificial de las primicias— pero aspecto y comportamiento de adultas. Cuanto más sofisticado y artificial mejor para satisfacer la perversión de los psicópatas y sociópatas que nos llevan al Nuevo Orden Mundial.



Ya en presencia del Mago de Oz, otra vez el ambiente de ritual sacrificial, con fuego y humo de color rojo, para operar como tapaderas disociativas de la realidad. La mecánica es la misma para el control mental duro y blando. En las mentes de la sociedad profana se inculca que determinadas cosas no son posibles, que son fantasías de los conspiranoicos, como los rituales de sexo y sangre que son la clave de bóveda del sistema de dominación. La mecánica es la misma: películas, imágenes, frases, palabras-mantras, en suma símbolos que operan como tapaderas y permiten vivir en la zona de comfort, lejos de la realidad traumática que obligaría a actuar.



En presencia del supuesto Mago de Oz, el perro Totó descubre una cortina y desvela que este es una ficción, un escenario. Que quien maneja los mandos de esta máquina es el mismo Mago Marvel que vimos al principio, el viejo pedarasta que asaba salchichas. Esto nos muestra de la manera más evidente en qué consiste el poder-religión: en construir una maquinaria escénica que produzca sintéticamente goce y violencia, y con ello deseo y amenaza para manipular a las masas. El poder-religión consiste en manejar los mandos de la máquina hierogámico-sacrificial. Todo Dios, pero también todo rey, es en última instancia un Deux-ex-Machina. El poder-religión se ha basado siempre en esta producción sintética y espectacular de goce y de violencia.



El escenario-mago de Oz es el ritual hierogámico-sacrificial, flanqueado por las dos columnas masónicas, con las dos serpientes herméticas que simbolizan la vinculación de la catábasis y la anábasis, la producción de trascendencia a partir del exceso de inmanencia, que es justamente en lo que consiste la producción de esclavos de control mental. Pero en general el modus operandi perverso, sádico, de todo poder-religión: el fin justifica los medios, la muerte de inocentes legitimada por un plan, por un proyecto. Demencia, fundamentalismo inhumano de todos los ideales, como el ideal transhumano que está hoz en el centro de la agenda del Nuevo Orden Mundial.

Se ve también un rostro con rasgos alienígenas, que nos hace pensar en cómo este tema esta siendo utilizado para desinformar y canalizar el esfuerzo de los investigadores, cómo es parte del escenario.

Nos están diciendo que quienes manejan esta máquina son magos, iniciados, las castas político-religiosas de todas las grandes religiones e instituciones de poder. Pero también que toda esta ficción no se sostiene sin la realidad del Falo sodomizador-violador-felado-pederástico, que abusa de Dorothy como controlada mental dura, y a partir de ella, símbolo de todas las estrellas de Hollywood y la Hollymúsica, controla de manera blanda al resto de la sociedad.



Por eso el pervertido mago lleva su varita, como el monarca el cetro, como el sacerdote el báculo, como el líder de los Illuminati el pene del dragón (Pindar). Todos ellos representan el Falo, el objeto de control mental por antonomasia, que remite a la base del control mental: “obedece o serás violado/a, sodomizado/a”. La sola presencia del Falo, o de sus sustituciones, la varita, el cetro, el báculo, el dildo desvirgador, activa el control mental de los sometidos, activa los álters de obediencia robótica en los que se basa todo poder.

Hoy, esto, este simbolismo del Falo, que no es una simple metáfora sino que remite a penes reales que sodomizan realmente, que violan realmente, la inmensa mayoría de la gente no lo percibe conscientemente. Lo que pone de manifiesto hasta qué punto este control mental de masas está siendo utilizado desde hace milenios. Lo que muestra hasta qué punto estamos controlados inconscientemente, pero porque en algún punto el símbolo remite a una realidad, el símbolo es una sustitución hierogámico-sacrificial que remite a un ritual de sexo o de sangre real que sigue sosteniendo de manera subliminal el poder-religión. Por eso las castas político-religiosas en el poder real tienen que seguir practicanto estos rituales, por eso el satanismo es el corazón secreto y real de todas las grandes instituciones de poder-religión. Porque si dejan de alimentar esta maquinaria con goce y violencia reales, y con su vinculación sádica, todo el aparato simbólico se derrumba.

Esto no te lo contarán los catedráticos, ni los expertos, ni los columnistas de los periódicos, ni los Premios Nobel. Esto solo se aprende en los altos niveles de las logias, a cambio de vender tu alma al diablo, o de la mano de investigadores radicalmente antisistema como un servidor. Porque exponemos el centro, la mecánica que sostiene todo el sistema.



Nos lo están diciendo alto y claro: el poder-religión consiste en sodomizar y en violar, pero también en encubrir esto detrás de un velo. Este ese el significado del velo de Isis. Toda la maquinaria del poder-religión ha sido y sigue siendo la misma desde hace milenio. La maquinaria capitalista y hollycapitalista funciona exactamente igual. Solo que con una maquinaria y una tecnología más sofisticadas. La producción de las producciones, la mercancía de las mercancías, en la que se basa toda la cadena del valor de cambio, la que sostiene el valor ficticio del dinero falsificado impunemente por la mafia bancaria, es la producción de goce y de violencia en el escenario del poder: el terrorismo fabricado, las pandemias de laboratorio, las revoluciones de color, la producción hollywoodense de violencia de género, de perversión pederástica y homosexual. Todo esto sostiene el valor de cambio del resto de las mercancías.



Después de que han descubierto en qué consiste el poder-religión, el perverso iniciado, el que se disfraza de Mago de Oz, esto es, la casta político-religiosa de turno, les chantajea para que encubran el secreto: “si eres cómplice en guardar el secreto ascenderás en la pirámide de poder”. En esto consiste simplemente el poder-religión. Complicidad y alianza en encubrir el secreto, la perversidad y el sadismo, en última instancia, el ritual de sexo y de sangre, el incesto, la pederastia, la tortura, la ingesta antropofágica.

Los visitantes acceden al chantaje. El espantapájaros quiere un cerebro, pero lo que recibe es un título académico, un doctorado honoris causa: “doctor en eruditología”. El premio que el sistema otorga a sus pseudo-intelectuales para que creen cortinas de humo de ideas para que el sistema de dominación criminal se perpetúe. Esto es lo que son el 99% de los catedráticos de universidad.



Al león le condecora con una insignia al valor —“courage”—, otro premio del sistema a aquellos que le sirven de manera encubierta, que se prestan a este chantaje que consiste en someterse a cambio de un premio.

La palabra “courage”, además, se utiliza como disparador de control mental, como ya hemos visto en otros artículos sobre Diana de Gales Y Diana Quer. Pero lo importante es que la mecánica de fondo es la misma: los títulos, los premios, las condecoraciones, están ahí para operar como cortinas de humo, para ocultar la criminalidad estructural del poder, para controlar mentalmente al público, a los alumnos, a los doctorandos, para que no piensen libremente y sirvan de manera sumisa al orden establecido.



Y al hombre de hojalata el perverso iniciado le da un corazón. Pero un corazón-reloj.

Todos los regalos del poder-religión están envenenados, todo lo que nos den gratis es un arma encubierta. No queremos regalos, ni subvenciones, ni renta básica, ni premios, ni nada que venga de las élites. Que son cortinas de humo para que aceptemos el crimen y el robo institucionalizado. Los que reclaman la renta básica son, por esto, cómplices de las élites, aunque se disfracen de izquierdistas o de antisistema.

Aquí el corazón-reloj es otro objeto de programación mental, dura y blanda, que simboliza la manipulación de los sentimientos por el poder-religión. La robotización de nuestras emociones.



Dorothy se despide de sus tres “amigos”, antes de regresar a su hogar. Cada uno de los tres personajes encubre un tipo de hombre al que la esclava sexual tendrá que rendir sus servicios, gracias a estas pantallas simbólicas, que actúan como conmutadores de álters, programados específicamente para distintos personajes de la política, las casas reales, la economía, la finanza, la judicatura, etc. Así, el hombre de hojalata representa al hombre sin corazón, frío, maquínico, muy frecuente en las altas esferas.



El león es el hombre bravo pero cobarde, de instintos animales. El sometedor sometido, otra constante en las escales intermedias del poder. El controlador controlado. El abusador abusado.



Y El espantapájaros es el hombre poco inteligente, de pocas luces. El servidor ciego, el técnico sin comprensión integral, sin intuición, el ejecutor obediente. Otra constante en nuestros aparatos de poder, en las instituciones, en las empresas, en las universidades.



Entonces el hada buena le dice a Dorothy que juntando y golpeando tres veces los talones de sus chapines de rubíes podrá regresar a casa. Este tema es también utilizado en programación mental, como nos ha dicho Cathy O'Brien.



Tras golpear los chapines, el hada le hace decir “no hay nada mejor que el hogar”, otro mantra de programación mental que utilizan al final de las misiones, para que las esclavas olviden lo que han vivido y duerman todo el viaje de regreso a casa, después de días de actividad extenuante, torturas, abusos, experiencias traumáticas, ayuno, etc. Nos lo cuenta Brice Taylor.



De regreso a “casa” —disparador—, Dorothy se encuentra otra vez con su tío, el Mago Maravillas/de Oz, y los tres peones que eran sus tres acompañantes a Esmeralda.

Dorothy es una niña que vive en un ambiente de abuso intergeneracional desde la infancia, en el que participan también hombres de su entorno. Es la candidata ideal para pasar a un programa mental mediante trauma de tipo institucional, en agencias de inteligencia, espaciales, universidades, para convertirse en una “modelo presidencial”, para servir a altas personalidades y “engrasar” —como le decía Henry Kissinger a la esclava Brice Taylor—, la instauración del Nuevo Orden Mundial.

Todo esto está pasando delante de nuestras narices sin que la mayoría lo esté percibiendo. Porque el control mental duro y el blando son dos caras de la misma moneda. Para liberarse de esta esclavitud es necesario que reconozcamos que somos parte del juego, que estamos en parte controlados. Y que este control mental de masas es cada vez más poderoso y más sutil, que se está realizando en muchos frentes al mismo tiempo. Este control mental de masas que hoy padecemos es clave para la instauración del Nuevo Orden Mundial orwelliano que estamos padeciendo y contra el que luchamos.

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015). Colabora en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital, Katehon, La Caja de Pandora y Csijuan.