2016-09-30

“Ex Machina”: la alquimia del trans-humano (2/2)

Continuación de “Ex Machina”: el transhumano salido de la pornografía (1/2).



Caleb le pide a Ava que dibuje algo concreto, y ella copia con su dibujo mecánico de puntos los árboles que hay en un patio contiguo. Evidentemente se trata de una alusión al Árbol del Edén, de la misma manera que Ava alude a Eva. De hecho en el anagrama AVA se puede ver también una alusión al anagrama AVM de Ave María.

Lo interesante de este dibujo de la naturaleza que hace Ava es que es una pura copia mecánica de puntos de lo que ve. Que para ella la naturaleza no representa una referencia contra la que se confronta la moral, ni una tensión contra la que se establece la cultura. Caleb le pregunta si ha salido alguna vez del edificio, esto es, si ha conocido la naturaleza, la transgresión, si tiene una dimensión animal. Pero esto no tiene ningún sentido para ella porque es solo una máquina construida como una imitación y una manipulación de la naturaleza humana.



Ava le pide a Caleb que cierre los ojos para darle una sorpresa. Entonces vemos una suerte de streaptease invertido. Paradójicamente el erotismo en este caso no consiste tanto en quitarse la ropa como en ponérsela. Ava es aquí una nueva Eva, una Eva 2.0. Si Eva es la primera humana que se viste porque siente vergüenza, esto es culpa, por su desnudez, Ava es la primera transhumana que no tiene nada que esconder, porque en rigor no tiene un cuerpo humano, pero se viste para aparentar ser humana. Significativamente opta por colocarse una peluca de mujer, de hecho la típica de las esclavas sexuales, o bien una peluca con un corte masculino, y opta por esta última. Evidentemente nos están vendiendo ese artificio que es la elección de género. Pero lo interesante aquí es ver la profunda vinculación entre el transhumanismo y el transgenerismo, así como el resto de sexualidades no naturales que confluyen en la destrucción de la fertilidad y por lo tanto de la raza humana. Hay en todo esto una inversión muy perversa de la moral tradicional que no tiene otro nombre que satanismo.

El fomento de la homosexualidad, del cambio de género, de la androginia, de la llamada “violencia de género”, etc., son todos caballos de Troya de la transformación del ser humano en un ser transhumano que en rigor ya será indistinguible de la mercancía, porque será producido en laboratorios en el marco de una agenda de dominación, y por lo tanto será al mismo tiempo indistinguible del ganado. Las sexualidades no naturales que el sistema fomenta hoy, sobre todo las falsas izquierdas, son la vanguardia de la aniquilación de la familia, la pareja y el ser humano. Y el camino hacia la confluencia del hombre, el ganado, la mercancía y la máquina.



En suma, esta película es tremendamente manipuladora en este sentido, tratando de deserotizar la relación carnal entre humanos de distinto sexo y desviar este deseo hacia la erotización de las relaciones asexuadas entre humanos y avatares de humanos. De ahí que sea tan significativo que Ava tenga un vientre hueco, transparente, porque le falta lo más fundamental de lo humano, y que de hecho es algo que diferencia radicalmente a los dos sexos: la capacidad de ser madre, de dar vida. En esta cuestión tan fundamental hace aguas la entelequia de la teoría de genéro. O dicho con otras palabras, estos "teóricos" son cómplices por activa o por pasiva de la transformación del ser humano en ganado cibernético asexuado.



Caleb y Ava piensan en la posibilidad de escapar del laberinto, y en las imágenes que evocan esta escapada volvemos a encontrar el mito patriarcal judeocristiano en el que Adán toca el vientre de Eva, como si fuese el hombre el que le aporta a la mujer algo que le falta —una costilla, nos dicen, para encubrir a su vez un pene castrado-dildo—, en lugar de reconocer que es la mujer la que posee una capacidad de dar vida que le falta al hombre.



El tema del erotismo, o mejor dicho, del voyeurismo pornográfico, es central en la película, como lo es en el hollycapitalismo en su conjunto. Más allá de las apariencias vivimos en un régimen tremendamente represivo, más aún en las culturas que se consideran más libres. La supuesta liberalización sexual es un empobrecimiento cultural y moral en la medida en que el erotismo y el sexo sin amor no tienen sentido más allá de la transgresión festiva excepcional.

Significativamente Ava se desviste frente al Árbol del Bien y del Mal. Pero aquí se trata de la inversión satánica hollycapitalista de las morales tradicionales, en la medida en que las élites fomentan la transgresión y la amoralidad como estrategia de desestabilización de las culturas que se resisten a la dictadura del capital global.



Otra vez vemos los tonos azulados proyectados sobre el usuario pornográfico, que nos recuerdan que este es uno de los centros alrededor del que se sostiene el sistema. Y que no deja de ser una forma de control mental de masas, un MK Ultra blando, que se articula con el MK Ultra duro de las estrellas hollywoodenses y hollymusicales. Los destellos de luz no dejan dudas al respecto.

Después de esta escena Caleb le pregunta a Nathan qué papel juega la sexualidad en la inteligencia artificial, y este le responde que la consciencia es el resultado de la interacción entre seres, y que por lo tanto es una sublimación erótica:
“—¿Puedes darme un ejemplo de consciencia de cualquier tipo, humana o animal, que exista sin una dimensión sexual? […] ¿Qué necesidad tiene una caja gris para interactuar con otra caja gris? ¿Puede darse la consciencia sin interacción?”
Aquí esta la clave para comprender cualquier régimen de poder-religión. De lo que se trata siempre es de canalizar, de desviar, de sublimar, las energías libidinoso-agresivas, de cargar libidinalmente los dispositivos del sistema de manera que operen como formas sustitutorias de las formas naturales o de las formas tradicionales que el sistema pretende transformar. El transhumanismo no es más que otra vuelta de tuerca, una nueva transformación del sistema que tiene que volver a desviar las energías libidinoso-agresivas hacia seres transhumanos. Y de nuevo han de jugar un papel central seres sagrados o semisagrados que actúan como intermediarios, como referencias, para los seres profanos. En este sentido hay que interpretar la religiosidad transhumanista.

En este sentido es muy posible que el nombre de Caleb aluda a los calebitas o q'deshim, una tribu cananea en la que se practicaba la prostitución sagrada, no solo la de mujeres sino también la de hombres (Robert Graves y Raphael Patai, Los mitos hebreos, Madrid, Alianza, 1985, 51.1). Y es que de hecho Caleb es de alguna manera utilizado eróticamente, sexualmente, en el proyecto. Pero de hecho como decimos todo el régimen de poder-religión hollycapitalista responde a un paradigma pornográfico y de prostitución, a una forma generalizada de instrumentalización del Eros al servicio de una agenda de dominación.



Nathan le revela a Caleb otro de los misterios que se esconde en su laberinto. Otra vez frente al cuadro de Jackson Pollock le dice que es un trabajo que “no era deliberado ni aleatorio, era algún lugar intermedio, lo llamaban arte automático”. Y significativamente frente al cuadro expresionista abstracto vemos, ahora al completo, la estructura de formas triangulares integradas en formas hexagonales. Mientras le dice que Ava “solo conoce a dos hombres, a ti y a mí, y yo soy como su padre”. Está hablando de la estructura triádico-trinitaria de la que hemos tratado en otros lugares.

http://deliriousheterotopias.blogspot.com.es/2016/02/las-triadas-y-las-trinidades.html





Entonces Nathan baila con Kyoko e invita a Caleb a unirse. Evidentemente le está sugiriendo que se acueste con ella. Pero lo interesante es que ahora vemos de manera muy explícita la estructura que nosotros denominamos triádico-trinitaria, que a su vez está iluminada alternativamente con el color rojo y el azul. Es otra manera de expresar lo que está en juego en el cuadro de Pollock: ni “deliberado” ni “aleatorio”, sino algo “intermedio”.



Caleb consigue quitarle la tarjeta a Nathan mientras está dormido y accede a la información reservada del sistema que registra el proceso de fabricación de ciborgs. Entonces se confirman sus sospechas. La violencia, la tortura, el encierro, la mutilación, han jugado un papel central. Otra vez la película focaliza el proyecto transhumanista en estos robots, pero de hecho como decíamos el reto del transhumanismo no es hacer máquinas que se parezcan a humanos sino humanos que se parezcan a máquinas. O en otras palabras, estas imágenes son propaganda desinformadora para ocultar que las verdaderas víctimas de estos proyectos dementes son seres humanos sometidos contra su voluntad a todo tipo de experimentos aberrantes en bases secretas que superan con mucho los experimentos nazis. Como la cyborg que vemos golpeando la puerta y desmembrándose hay decenas de miles de seres humanos que hoy están siendo torturados para implementar la agenda transhumanista. El nazismo se queda corto al lado de lo que vivimos hoy. La crueldad y el sadismo rezuman por todos los poros de este sistema. A qué esperas, compra tu esclavo o esclava sexual y disfruta. Ahora hasta lo computan en el PIB.



Después Caleb accede a unos armarios que guardan las versiones anteriores a Ava, y vemos de una manera muy explícita que estamos en el mundo de los rituales sacrificiales, de los tótems, de las reliquias de seres sagrados, de las momias. Como decíamos los seres transhumanos, los que están en la vanguardia de la transhumanización del resto de la sociedad, son la última versión de los seres sagrados y semisagrados de otras religiones. Son también seres creados en lugares ocultos, en el marco de rituales mistéricos, en los que los iniciados operan procesos de destrucción y creación más allá de la moralidad y la legalidad. Y significativamente Kyoko presencia esta escena desnuda y se levanta para unirse sexualmente con Caleb, porque sabe que el ritual sacrificial y el hierogámico van de la mano. La sangre le pone.



Entonces se desolla ella misma trozos de piel y deja ver bajo ellos su estructura cybernética. Evidentemente nos están confirmando lo que ya decíamos: que estos proyectos de investigación de punta son inseparables de la violencia, de la tortura, del sufrimiento, del trato más inhumano y más salvaje, todo ello en el marco de las universidades y las agencias más prestigiosas. E insistimos, no solo con robots sino sobre todo con seres humanos. No es casualidad que la cyborg se arranque la piel junto al ojo izquierdo lunar de Horus.



Y tampoco es casualidad que después de ver el desollamiento del ojo veamos la luna menguante, porque en los rituales Illuminati golpear, mutilar e ingerir antropofágicamente este ojo juega un papel importante, en el marco de rituales que se remontan a mitos egipcios. Tampoco es una casualidad que el cartel de la película nos hable de un proceso de 28 días, porque estamos en el marco de un ritual lunar. Después veremos que una vez que la luna ha desaparecido la película termina con un sol radiante, de nuevo en alusión al dios solar Horus-Ra, a la era andrógina de Horus.



Con la ayuda de Caleb Ava escapa y volvemos a ver una escena simétrica al ritual hierogámico-sacrificial anterior, pero invertida. Ava ha perdido un brazo luchando contra Nathan pero puede reponerlo con otro de las versiones de cyborgs anteriores.



Igualmente, si antes veíamos a Kyoko desollarse frente a Caleb, ahora Ava toma trozos de piel de las otras cyborgs y consigue tomar la apariencia exterior de una humana. De nuevo significativamente el trozo de piel que vemos que se coloca es el que le tapa el vientre. Lo que vemos simboliza los rituales hierogámicos, vinculados a los sacrificiales, en los que se producían seres sagrados. El MK Ultra es tan antiguo como la humanidad. El transhumanismo lo inventó el primer chamán.



Pero como decíamos todo esto hay que interpretarlo en clave simbólica y con un alto grado de desinformación y manipulación, como todo lo que hace Hollywood. Y así los espejos múltiples nos recuerdan que estas imágenes encubren los proyectos reales de transhumanización de humanos mediante trauma, tortura, abuso sexual, drogas, ingeniería genética, hibridación, implantación de tecnología. Cualquier aberración que pueda pasar por nuestra imaginación habrá sido ya hecha, si esto permite avanzar en el control total de nuestros cuerpos y mentes por la mafia Illuminati.



En esta ocasión Ava opta por un cuerpo un poco menos andrógino, un poco más femenino, pero insistimos en que se trata de una mera apariencia porque en esencia se trata de una máquina artificial asexuada. De esta manera una vez más se legitima ese arma de destrucción masiva que es la elección de género.



Ava se pone un traje blanco que evoca el ritual hierogámico, así como la pureza y la inocencia, y asciende la escalera que al comienzo de la película Caleb había descendido. Vuelve a cruzar la chimenea del herrero y del alquimista hollycapitalista, a salir de su gruta mistérica. Evocando tantos mitos en los que el héroe accede al Inframundo o al laberinto a rescatar a la doncella, y esta consigue escapar de las garras del demonio o del Minotauro. Catábasis y anábasis. Pero en realidad esto son mitos que estilizan y encubren lo que verdaderamente ocurre en estos cultos de misterios que siguen practicándose hasta hoy: rituales de sexo y de sangre, de incesto y de canibalismo, experimentos aberrantes para producir seres sagrados y semisagrados al servicio del poder-religión. Toda la mitología es una enorme cortina de humo que esconde en lo que consiste el poder-religión desde siempre: en violar y en sodomizar, en comer carne humana y en beber sangre humana. A eso se dedica hoy la mafia en el poder-religión.



Y la película termina con Ava confundida entre la multitud, como decenas de miles de otros seres medio humanos y medio artificiales que hoy son producidos en las grutas secretas hollycapitalistas y transforman progresivamente nuestras sociedades en puestos clave del poder-religión: en la alta política, en las agencias de inteligencia, en los puestos de alta dirección empresarial y financiera, en Hollywood y en la Hollymúsica.

El ser humano tiene fecha de caducidad. De hecho todos estamos siendo transformados secretamente y cada día que pasa somos menos humanos y más transhumanos. Bienvenido al mundo trans.

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Su obra El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses ha sido publicada recientemente en Ediciones Libertarias. Colabora habitualmente en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital, Katehon y Página Transversal, así como en la serie de videoprogramas "Hollycapitalismo" en La Caja de Pandora.